Reconociendo la incapacidad del Estado, el Vicepresidente de la República anuncia que han iniciado estudios para dar en concesión el Aeropuerto La Aurora a alguna empresa particular porque no tienen ni la eficiencia ni los recursos para hacerse cargo de la administración de los aeropuertos del país. En la información citaron como antecedente el caso de Costa Rica, donde la Terminal Aérea fue concesionada a una empresa privada que está ahora en medio de tremendos líos porque no sólo no ha cumplido con los términos contratados, sino que además los servicios a las líneas aéreas se han encarecido notablemente.
El anterior interventor de Migración, responsable en gran medida de las obras en el nuevo aeropuerto, José Manuel Moreno, considera inapropiado el procedimiento de concesionar la obra porque estima que traerá más perjuicio que beneficio. Y eso que el señor Moreno formó parte de un gobierno de corte empresarial orientado más a la promoción de lo privado que lo público mientras que el señor Espada es parte de un gobierno que, al menos así dicen, se considera socialdemócrata, lo que significaría un fortalecimiento de las instituciones del Estado en vez de la privatización de aquellas que se consideran de importancia estratégica.
Por razones de seguridad, tanto en el plano puramente de la navegación aérea como en lo relacionado con los usos delictivos que pueden darse a una instalación como La Aurora, es inaceptable la propuesta del Vicepresidente, no digamos ya por razones ideológicas. Simple y sencillamente el aeropuerto no es un negocio sino un servicio que es útil en la medida en que nos facilite atraer turistas, captar más líneas aéreas y vigorizar nuestra posición como país receptor de visitantes extranjeros. Además, no es secreto que el Estado tiene que mantener un control estricto en el que privilegie el interés público y la seguridad de las naves, además de impedir que puedan darse trasiegos ilícitos gracias a que alguna empresa pueda hacerse de la vista gorda para incrementar sus ganancias.
Si el Director de Aeronáutica no tiene capacidad para administrar los aeropuertos del país lo que procede es cambiarlo y colocar en su sitio a funcionarios competentes y probos. Con esa mentalidad de Espada debiéramos pensar que hay que privatizar hasta la administración de justicia y la seguridad, porque como el Estado se muestra incapaz de atender esos fines, entonces habría que darlos en concesión a empresas privadas. Ya basta de andar gobernando al país con base en ocurrencias porque ello le ha costado mucho a Guatemala. Y si todavía fueran buenas ocurrencias pues uno podría aceptar algunas, pero cuando no se tiene idea de lo que se dice, la verdad estamos fritos.