El 20 de Octubre de 1944


Los movimientos de la Revolución de 1944 comenzaron en la ciudad de Quetzaltenango de la manera siguiente: el dí­a 15 como a las cinco y media de la tarde, un piloto automovilista que tení­a un taxi en el Parque Centroamérica, frente a la Catedral Altense, llamado Ramón Letona, gritó a todo pulmón, con unos traguitos de más, VIVA ARí‰VALO, como se viví­a bajo una opresión tremenda de la policí­a tenebrosa de la dictadura de Ponce Vaides, lo capturó a golpe limpio encarcelándolo.

José Angel Cifuentes

En estos dí­as de octubre, como es tradicional, se efectúa la celebración de la Virgen del Rosario, Patrona de Xelajú. El hecho calentó a la población integrada por unas mil quinientas personas que a coro y en forma desafiante gritaban VIVA ARí‰VALO, molestando a la policí­a y la soldadesca que estaba bajo el mando de un capital de apellidos Aparicio Reyes, Mayor de Plaza, quien con la anuencia del jefe polí­tico, coronel Arturo Ramí­rez, ordenó disparar contra el pueblo, matando de un balaza en la cabeza al joven estudiante del INVO Remigio Mérida de 14 de edad, compañero nuestro de aula; en la balacera fueron heridos los quetzaltecos Carlos Guerrero, estudiante de la Escuela de comercio de Occidente, el joyero Humberto Salgado y otro más.

Inmediatamente, la policí­a y los soldados sitiaron la ciudad, registrando a todos los habitantes, capturando inocentes y llevando muchos prisioneros.

Por otra parte se reunieron los opositores a la dictadura, siendo ellos los profesores Oscar Jiménez de León, Ricardo Alvarado, Antonio Abril, director del Instituto para Varones de Occidente, Leopoldo Flores, Ricardo De la Riva Castillo, Augusto Sac Recancoj, Humberto González Juárez , Raúl Pérez, Alfonso Cacacho, Ismael Coyoy, doctor Alberto Fuentes Castillo y los jóvenes Alberto Fuentes Mohr, Ilumberto Sosa, Werner Ovalle López, Jorge Rosarly tantos otros que se pierden en la mala memoria del recuerdo.

Poco duró la prepotencia del régimen Ubico-Poncista en Quetzaltenango, porque cinco dí­as después fue elaborada de un nuevo amanecer para la libertad de nuestro paí­s, el 20 de octubre el pueblo se volcó a las calles, tomó las oficinas de gobierno, la policí­a, pues quienes la integraban huyeron despavoridos, dejando en sus puestos a nuevas personas, honestas, cí­vicamente capaces y respetuosas, muy queridos por la población. Se formó la Guardia Cí­vica para mantener el orden y el respeto y allí­ estuvimos nosotros a nuestros 14 años con nuestros compañeros estudiantes, obreros y campesinos cumpliendo con nuestro deber patriótico, representativo y revolucionario. Qué tiempos aquellos. Este movimiento polí­tico fue el más hermoso y ejemplar del siglo XX.