Los militares egipcios asumieron hoy junto con la policía la responsabilidad de la seguridad y protección de las instituciones estatales hasta que se anuncien los resultados del referéndum constitucional del 15 de diciembre.
El Ejército obedeció al amparo del decreto emitido ayer por el presidente Mohamed Morsi. El líder islamista suspendió igualmente hoy varios aumentos fiscales anunciados en día anterior al alcohol, cigarrillos y otros productos.
El edicto presidencial ordena a militares y policías mantener conjuntamente la seguridad antes de las elecciones del sábado sobre el proyecto de ley constitucional, aprobado a toda prisa el mes pasado por una comisión dominada por los aliados islamistas del presidente y pese al boicot de los miembros liberales, seculares y cristianos de la comisión.
El decreto garantiza además a los militares el derecho a detener civiles, aunque el vocero presidencial Yasser Alí dijo que no se acerca a una declaración de la ley marcial.
«Es solamente una medida para extender la cobertura legal a las fuerzas armadas mientras son utilizadas en la preservación de la seguridad», dijo Alí a The Associated Press.
No se apreciaba el lunes un aumento de la presencia militar afuera del palacio presidencial —donde la semana pasada fueron librados enconados enfrentamientos callejeros— ni en el resto de la capital.
Empero, la decisión de Morsi de recurrir a los militares para garantizar la seguridad durante la votación es considerada una prueba del nerviosismo que tiene el gobierno sobre el borrador de la constitución, la razón principal de días ininterrumpidos de manifestaciones por parte de la oposición y de la Hermandad Musulmana de Morsi. Ambas partes se enfrentaron la semana pasada en El Cairo en choques que dejaron por lo menos seis muertos y centenares de heridos.
Tanto la oposición como los partidarios de Morsi convocaron grandes concentraciones callejeras para el martes.
La oposición ha rechazado el referéndum, pero no ha pedido un boicot ni se ha pronunciado por votar «no» en las urnas.
NUEVAS PROTESTAS
Varios cientos de personas marcharon hacia el palacio presidencial de El Cairo el domingo para protestar por la decisión del presidente de mantener en pie el referendo del 15 de diciembre sobre un polémico proyecto de constitución.
Las protestas fueron notablemente menores que las organizadas la semana pasada, posiblemente reflejando la reacción de la oposición después de las concesiones parciales del presidente Mohamed Morsi, quien cumplió una de las demandas de la oposición al anular sus decretos del 22 de noviembre que le daban poderes casi irrestrictos. Sin embargo, insistió en seguir adelante con el referéndum sobre una constitución adoptada apresuradamente por sus aliados islamistas el mes pasado.
«Esto ha confundido a muchos, quienes optaron por quedarse en casa», dijo Tarek Shalaby, manifestante y miembro del grupo denominado Revolucionarios Socialistas. «Pero debemos mantener la presión. No podemos perder nuestro impulso».
Agregó que no ha decidido si votará o boicoteará el referendo.
El Frente de Salvación Nacional, también opositor, convocó a sus seguidores a manifestarse en contra del referéndum.
Según la oposición, el hecho que Morsi haya rescindido sus decretos fue un gesto vacío, puesto que dichos decretos han logrado ya su principal objetivo de asegurar la adopción del proyecto de constitución. Los decretos habían prohibido a los tribunales la disolución de la Asamblea Constituyente que aprobó la carta y además neutralizaron al poder judicial haciendo a Morsi inmune a su supervisión.
De cualquier manera, la anulación de los decretos podría persuadir a muchos jueces de abandonar una huelga que iniciaron hace dos semanas en protesta por lo que sus líderes llamaron un asalto de Morsi en contra del poder judicial. El final de su huelga significaría que supervisarían el voto del 15 de diciembre como está estipulado en Egipto.
Si el referéndum se lleva a cabo, la oposición enfrentaría un nuevo reto, ya sea hacer campaña para un voto negativo o bien boicotear el proceso completo. Una baja asistencia o la aprobación de la carta por un pequeño margen generarían dudas sobre la legitimidad de la constitución.
Fueron los decretos los que, desde un principio, desataron la ola de protestas en contra de Morsi que han llenado las calles con decenas de miles de personas las últimas semanas. Pero la premura en la aprobación de la constitución encendió más a quienes sienten que Morsi y sus aliados islamistas, incluyendo la Hermandad Musulmana, están monopolizando el poder en Egipto e intentan incluir su agenda a la fuerza.