A pesar haber sufrido cinco muertos y una veintena de heridos, el Ejército salvadoreño considera que su experiencia de cinco años y medio en Irak, como parte de la coalición comandada por Estados Unidos, fue «enriquecedora» y benefició a más de siete millones de iraquíes.
«Es un logro para el país el haber participado en una operación que atendió el mandato de la Organización de las Naciones Unidas y es una experiencia enriquecedora para cada soldado», comentó el jefe del Centro de Comunicaciones y Protocolo del Ejército, coronel Nelson Israel Laínez.
Para Laínez, la experiencia fue aleccionadora e «inédita» por el permanente «contacto» con oficiales y soldados de «fuerzas de primer nivel» de otros países.
«Fue como volcar la parte teórica a la práctica en el terreno», resumió el coronel.
Por acuerdo con Estados Unidos, El Salvador envió sus tropas a Irak en agosto de 2003, pero dos meses después quedaron al amparo de la resolución 1546 del Consejo de Seguridad de la ONU, que otorgó al gobierno provisional iraquí plenas funciones y autoridad.
Los militares salvadoreños concentrados en tareas de reconstrucción y seguridad permanecieron en la ciudad santa chiita de Nayaf, en Diwaniya, Al Hilla y Al Kut, donde dejaron su sello con la reconstrucción de escuelas, clínicas de salud, rehabilitación de sistemas de agua potable y energía eléctrica.
A pesar que la oposición de izquierda rechazó la presencia salvadoreña en la nación árabe, el coronel Laínez destacó que «la huella que se deja en Irak es de mucha ayuda humanitaria».
Desde 2003, once contingentes del Batallón Cuscatlán desarrollaron labores que «beneficiaron» a más de siete millones de iraquíes, según el Ministerio de Defensa.
El regreso del último contingente de 200 soldados de fuerzas especiales se espera para las primeras horas del sábado a la Segunda Base Aérea de Comalapa, 44 km al sureste de la capital.
Tras la entrega de sus armas y equipos, los efectivos recibirán atención médica.
Para el sábado está previsto que el obispo del Ordinariato Militar, Fabio Colindres, presida un acto de «acción de gracias» en el Cristo de La Paz, ubicado en la entrada sur de San Salvador.
Tras un recorrido por la capital, los militares llegarán al cuartel del Centro de Transmisiones, en el sector sur de San Salvador, donde se reunirán con sus familiares.
Para el 28 de febrero está previsto un acto especial en que el alto mando del Ejército rendirá el llamado «Parte a la nación», con el cual se da por finalizada la misión en tierras iraquíes.
Los efectivos salvadoreños emprendieron su retirada luego de que, el 23 de diciembre, el presidente Elías Antonio Saca anunció el fin de la misión en virtud de la resolución 1959 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que ordenaba la expiración de la fuerza de paz.
El Salvador fue el único país latinoamericano que se quedó en Irak hasta el final del mandato de la ONU.