Por primera vez tras ocho semanas de intensos combates el ejército iraquí ingresó hoy en el bastión chiíta de Ciudad Sadr, en Bagdad, sin encontrar resistencia por parte de los milicianos que hasta ahora enfrentaban a las tropas estadounidenses.
El ejército lanzó una operación, bautizada «Paz», destinada a «limpiar la totalidad del barrio», indicó la comandancia militar de la capital.
La operación cuenta con el acuerdo del líder chiíta radical Moqtada Sadr.
Vehículos blindados, respaldados por helicópteros, penetraron en las avenidas de Ciudad Sadr sin despertar resistencia armada alguna, según se pudo constatar.
En un primer momento las calles se vaciaron pero poco a poco se llenaron de curiosos y recobraron su vida normal. Tranquilos y sonrientes, numerosos soldados se desplegaron por el barrio dejando que los niños jugasen junto a ellos.
Moqtada Sadr estimó que «la entrada de las tropas gubernamentales en Ciudad Sadr no representa una violación del acuerdo» concluido el 10 de mayo con el gobierno y que preveía este despliegue militar.
Los enfrentamientos entre milicianos chiítas y el ejército iraquí y las tropas estadounidenses habían provocado cerca de un millar de muertos, obligando a varios miles de personas a huir y transformando en zona de guerra ciertos sectores de este barrio popular de dos millones de habitantes en las últimas semanas.
Al mediodía de hoy las tropas iraquíes ocupaban la mitad del barrio, mientras anteriormente sólo estaban presentes en una tercera parte a lo largo de la línea de frente entre los militares estadounidenses y los milicianos chiítas.
«Los habitantes cooperan con nuestros hombres. Saludaron nuestra llegada ofreciéndonos dulces», comentó un oficial a la cabeza de una columna de unos diez vehículos que tomaron posición en la avenida Al Dajel.
«No fuimos blanco de ningún ataque», subrayó, precisando que los soldados habían desactivado numerosos artefactos explosivos escondidos en las calles.
«Estamos observando la máxima cautela pero pedimos una vez más la aplicación plena y entera del cese el fuego», subrayó por su parte un portavoz sadrista, que denunció «nuevas violaciones» por parte de las fuerzas estadounidenses que siguen atacando Ciudad Sadr y los barrios vecinos.
Por otra parte la principal coalición de combatientes sunitas predijo el fracaso de la operación llevada a cabo desde el 14 de mayo por el ejército iraquí con el apoyo de Estados Unidos en Mosul (norte), bastión de la rama iraquí de Al-Qaeda.
El «Consejo político de la resistencia irakí» llamó a todos sus seguidores a unirse frente a las tropas iraquíes y a los «invasores».
En el campo diplomático, el primer ministro, Nuri al Maliki, informó haber recibido disculpas por parte del presidente norteamericano, George W. Bush, después de que un soldado estadounidense disparara sobre un ejemplar del Corán durante una sesión de entrenamiento en Bagdad.