Ejército en el banquillo


El ejército israelí­ volvió hoy al banquillo de los acusados por su comportamiento en la guerra de Gaza tras la publicación de testimonios de soldados que afirmaron haber recibido instrucciones para disparar sin preocuparse por las consecuencias y que los civiles fueron usados como escudos humanos.


La organización de soldados veteranos «Breaking the Silence» afirmó en un informe publicado hoy que las «prácticas aceptadas» en el ejército israelí­ condujeron a «una atmósfera permisiva en la estructura de mando que permitió a los soldados actuar sin obligaciones morales».

Según la ONG, esto se tradujo en «la destrucción de cientos de casas y mezquitas sin que esto tenga objetivos militares, el empleo de fósforo (blanco) en dirección de zonas pobladas, la muerte de ví­ctimas inocentes asesinadas con armas ligeras (y) la destrucción de propiedades privadas».

El documento se compone de testimonios anónimos de 30 soldados que combatieron en la ofensiva israelí­ en Gaza, del 27 de diciembre al 18 de enero pasado.

«Los testimonios prueban que la forma inmoral en la que se llevó a cabo la guerra se debió a los sistemas establecidos y no a los soldados individualmente», afirmó Mikhael Manekin, de «Breaking the Silence».

El ejército israelí­ rechazó estas acusaciones, afirmando en un comunicado que según sus propias investigaciones, «está claro que los soldados de las fuerzas armadas israelí­es operaron de acuerdo con las leyes internacionales y las órdenes que recibieron, a pesar de combates difí­ciles y complejos».

«Muchos de los testimonios son anónimos y carecen de detalles que permitirí­an al ejército investigar, confirmarlos o recusarlos», añade.

Por su parte, el ministro de Defensa, Ehud Barak, reiteró que el ejército israelí­ era «uno de los más morales en el mundo».

Entre los testimonios figura presentados por esta ONG figura el de un soldado que relata como se utilizaban civiles como escudos humanos en las casas sospechosas.

«A cada casa a la que nos acercábamos enviábamos a los vecinos al interior», dijo.

Otro soldado afirmó que su oficial le explicó que «a veces, las fuerzas (israelí­es) entraban en un lugar poniendo el cañon del fusil sobre el hombro de un civil, avanzando por una casa y sirviéndose de él como escudo humano».

Según los testimonios de los soldados, las instrucciones eran de disparar primero y preocuparse después. «El objetivo era llevar a cabo una operación con el mí­nimo de heridos posible para el ejército, sin preguntarse siquiera cual serí­a el precio para el otro lado», afirmó uno de ellos.

«No recibimos por instrucción disparar sobre todo lo que se moví­a, pero en general nos decí­an: «si se sienten en peligro, disparen»», añadió.

Es la segunda vez que el ejército israelí­ se enfrenta a acusaciones procedentes de sus propias filas tras la ofensiva a Gaza. En marzo, soldados revelaron que civiles palestinos indefensos murieron durante la ofensiva, pero los testimonios fueron rechazados por el ejército, que concluyó estaban basados en «rumores».

A pesar de ello, varias ONGs israelí­es reclaman una investigación independiente sobre la guerra en Gaza.

En un informe publicado a principios de julio, Amnistí­a Internacional acusó al ejército israelí­, así­ como al Hamas palestino, de «crí­menes de guerra», afirmando que Tsahal (ejército israelí­) no «distinguió entre blancos civiles y militares» y se sivió de civiles, incluidos niños, como «escudos humanos».

La ofensiva del ejército israelí­ en la franja de Gaza causó más de 1.400 muertos, incluyendo a más de 900 civiles, y unos 5.000 heridos palestinos, según un balance de los servicios médicos palestinos. Su objetivo era reducir los tiros de cohetes por parte de los grupos armados palestinos contra su territorio.