Ejemplar matrimonio


francisco-reyes

En esta época en la que existen innumerables progresos tecnológicos, conferencias virtuales, comunicación a nivel mundial casi instantánea, también existen deterioros, crisis y retrocesos en la estabilidad de los hogares y por consiguiente desintegración en la familia, deterioro en la sociedad.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Por ello, son impactantes y elogiables ciertos eventos como las Bodas de Titanio; es decir, la celebración de 70 años de matrimonio a que invitara para celebrarlo, a una misa y reunión social el domingo 15 de abril, don Julio Gándara Valenzuela y Alicia Spillari de Gándara, rodeado de sus hijos, nietos, bisnietos y de un significativo número de amigos.

En el mismo fuimos testigos del excelente estado de salud de ambos cónyuges, de las expresiones tan sentidas y coordinadas como Julio se expresó y dio testimonio de la vivencia de vida que ha compartido con doña Alicia, a quien él le reconoce haber sido su amiga, su compañera, su apoyo, todo lo cual le permitió a partir de los 18 años mutuos realizar su matrimonio y una sólida carrera, tanto en el sector público como en el sector privado, también le permitió, casado y con hijos, estudiar en horas nocturnas durante seis años y medio su carrera universitaria de Licenciado en Ciencias Jurídicas, Abogado y Notario, carrera que culminó como diplomático y embajador extraordinario y plenipotenciario en los gobiernos de los presidentes Vinicio Cerezo, Jorge Serrano Elías, Ramiro de León, Álvaro Arzú y Alfonso Portillo, todo lo cual nos motivó a varios de los presentes, en una tertulia de colegas y amigos a reconocer que a nuestro leal saber y entender conocíamos parejas que habían celebrado 50 años, 60 años de matrimonio, pero que no conocíamos personalmente ninguna otra pareja que hubiese arribado a los 70 años de celebración del vínculo matrimonial como lo estaban haciendo Julio y Alicia.

Qué elogiable y admirable el hecho en esta sociedad mundial que tanto necesita de ejemplos, especialmente cuando el vínculo matrimonial se ha deteriorado en la práctica y en la realidad al extremo que existen personas de un mismo sexo que pretenden que legalmente se establezca y reconozca que el matrimonio puede ser distinto al que durante miles de años, en las diferentes religiones, gobiernos y sociedades se ha reconocido que es el vínculo entre un hombre y una mujer, bajo cuyo amparo se desarrolla la paternidad, la protección a los hijos, el apoyo y unión en las buenas y en las malas de un hombre y una mujer que se auxilian en condiciones de igualdad el uno al otro, vínculo legal que incluso en ciertos países de América Latina se ha llegado al extremo de vulnerarlo, de deteriorarlo al establecer en leyes civiles que la simple separación es autorización y justificación para que una mujer o un hombre puedan establecer relaciones maritales y sociales públicas sin que exista la disolución mediante la anulación o el divorcio del vínculo matrimonial.

Varios de los presentes nos sentimos afectados, confrontados porque a diferencia de Julio y Alicia nos encontrábamos separados, sin pareja o compañera con quien compartir. En el grupo, mujeres y hombres coincidíamos que la responsabilidad de nuestra situación era mutua; es decir, de ambos cónyuges. Algunos tenían la esperanza de rehacer su vida conyugal y otros reconocíamos que la oportunidad había pasado, que ahora nuestra principal responsabilidad era hacia nuestros hijos y nietos que con nuestra vivencia y experiencia les debemos dar un mejor presente y futuro.