Tímido y a paso lento. El cineasta guatemalteco, Julio Hernández Cordón (33 años), es un claro ejemplo de perseverancia y demostró que para lograr el éxito no es necesario hacer aspavientos en el camino.
La semana noticiosa del país cierra con un galardón, merecido y bien trabajado. Hernández había hecho un esfuerzo sobrehumano en un país donde el apoyo a la cultura es casi nulo, con ese panorama en su contra, le dio vida a la película «Gasolina» con la que ganó el Premio Horizontes a la mejor película latinoamericana en el Festival de Cine de San Sebastián.
«Me siento como el pequeño de la clase» ya que en esta edición «he competido con directores que admiro y me gustan», explicó Hernández Cordón, con cara de estar perdido entre el barullo de prensa y fotógrafos que había en el hotel María Cristina de la localidad española.
Catorce películas optaban al galardón que está dotado con 35 mil euros (al menos 350 mil quetzales), cuya tercera parte va dirigida al creador y el resto servirá para su distribución en España.
La película se desarrolla en una sola noche, en un barrio desolado de Guatemala, donde tres chicos de clase media-alta -interpretados por amigos del director y sin experiencia previa en el cine- se dedican a robar gasolina para poder salir a dar vueltas con el automóvil de uno de ellos.
«Gasolina», primer filme de Hernández Cordón, de 33 años, se hizo el año pasado con los tres premios para ayuda a la finalización de la película y a la postproducción en la sección Cine en Construcción del Festival de San Sebastián: Premio de la Industria, Premio Casa de América y Premio CICAE.
El filme, interpretado por Francisco Jácome, Carlos Dardón y Gabriel Armas, cuenta la historia intimista de tres adolescentes que se dedican a robar gasolina por las noches y que en esa ocupación ponen a prueba su amistad.
La película representa un «retrato muy sincero» de la realidad guatemalteca, según su director, que ha buscado reflejar la «sensación de hastío» que existe entre los jóvenes.
«Para mí ya era un premio estar en San Sebastián», dijo el director, que se declaró «contento y extasiado» a pesar de que le cuesta la exposición pública.
Muy tímido, señala que le desconciertan las fotos, que se viste «ordinario», que escogió el cine porque «no había que usar corbata y saco», y que lo que le gusta es «contar historias».
Enhorabuena por Julio.
POR REDACCIí“N LA HORA
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