Egresos e ingresos



Hoy inicia el Congreso la discusión para aprobar el Presupuesto General de la Nación correspondiente al año 2008 y el Ejecutivo envió su proyecto consignando con precisión y detalle los egresos que pasan de los cuarenta mil millones, pero no pudo, porque no hay de dónde, detallar los ingresos que respaldaran las erogaciones. El gran problema que tiene el paí­s es que en diciembre vence el Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, que este gobierno se sacó de la manga en una forma que es realmente de antologí­a. Habiendo prometido que iban a suprimir un impuesto durante la campaña, al asumir el mando se dieron cuenta que no podrí­an hacer nada sin esos ingresos y que la promesa electoral era un suicidio.

Para «cumplirla», derogaron el anterior impuesto y crearon uno con una caracterí­stica que nunca habí­a utilizado ningún gobierno antes. Se creó el tributo para cuatro años, es decir, tendrí­a la vigencia exacta para cubrir las necesidades del gobierno y de la manera más burda se dispuso que quien venga atrás, vea cómo sale del atolladero porque en enero ya no hay impuesto y se teme que también baje el ingreso del impuesto sobre la renta, porque el IETAAP serví­a de alguna manera para fiscalizar los ingresos de los contribuyentes.

En otras palabras, el Congreso inicia hoy la discusión de un presupuesto totalmente deficitario como resultado de esa disposición aberrante que limitó la vigencia del impuesto por los cuatro años de este gobierno, extremo que en ese momento, hace poco más de cuarenta y ocho meses, no se vio como algo negativo ni mereció muchas crí­ticas, sobre todo de una prensa que estaba en abierta luna de miel con el recién electo gobierno que se habí­a beneficiado por el influjo de las encuestas fabricadas por esos mismos medios.

Por ello es que ahora el Congreso tendrá que actuar con seriedad y buscar ingresos para cubrir la enorme brecha que hay entre los egresos presupuestados y los ingresos presupuestados por los técnicos del Ministerio de Finanzas. Aprobar un presupuesto de gastos abultado, como el que se discute hoy, sin respaldarlo con ingresos tributarios es propiciar déficit, inflación y desorden fiscal y financiero que puede afectar seriamente el comportamiento macroeconómico que es lo único medianamente aceptable de la polí­tica económica general del paí­s.

Por supuesto que los dos partidos que están disputando la segunda vuelta no moverán un dedo para mocionar algo relacionado con los ingresos tributarios. Todo lo dejarán como está, porque así­ les conviene en estos dí­as, pero ellos mismos estarán planteando la necesidad de mejorar los ingresos cuando en enero alguno esté al frente del Ejecutivo y se vea obligado a captar ingresos para funcionar, no digamos para invertir en la solución de los problemas del paí­s.