Efectos del desempleo sobre la salud


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Las personas con falta de trabajo poseen una imagen de sí mismas desvalorizada. Ellas se preguntan qué malo hay en mí que no puedo encontrar un empleo. Los múltiples esfuerzos por conseguir una fuente de ingreso económico se ven frustrados ante los muchos esfuerzos y la falta de respuesta positiva a ellos.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi


En una ocasión una persona de bajo perfil educativo me dijo, ya voy distribuyendo mi papelería a veinte y cinco lugares y nada… También he escuchado dificultad para realizarse laboralmente en personas que tienen maestrías y doctorados. Y el resultado es el mismo, frustración y tristeza, malestar consigo mismas debido a que consideran que existe alguna deficiencia en sí mismas.

Jóvenes que con mucho esfuerzo consiguen al final de las cansadas graduarse de educación media. Esto con el fin de aspirar a un mejor trabajo y posiblemente con ello llegar a emprender estudios universitarios. Pero, da igual me decía un joven. Es por ello que desearía ir a trabajar a U.S.A. aún no he encontrado la manera de irme. Hace un tiempo invertí todos mis ahorros del trabajo que hice en una fábrica para irme a España. Me habían dicho que posiblemente allí podría trabajar y progresar. Pero solamente pude estar tres días, migración me regresó. La verdad que no me arrepiento porque fui a conocer.

También en mi práctica profesional en una institución, conocí a un hombre, con problemas de insuficiencia renal. Era admirable su tenacidad y su apego a la vida. Él me contó que hacía muchos años, cruzó el desierto caminando para llegar a establecerse por un tiempo en Estados Unidos y con ello poder ganar un poco más de dinero. Lamentablemente, creo que su insuficiencia renal tuvo como desencadenante sus días en el desierto. Es admirable el valor, la perseverancia, el coraje, voluntad y fe de estas personas, por lo menos así lo creo.

Pero el desempleo además de llevar a medidas extremas y desesperadas. Conlleva al surgimiento de enfermedades tanto físicas como mentales. La persona no tiene trabajo, pero tiene necesidades que resolver y esto produce un estrés crónico nocivo para la salud. Su estado de ánimo cambia de la tristeza a la irritabilidad, las noches se tornan largas porque no logran dormir bien, su pensamiento se torna obsesivo ante sus circunstancias y es posible que tampoco cuente con una red de apoyo que le provoque un suspiro. Ideas suicidas pueden atisbar y el surgimiento de trastornos psiquiátricos como la depresión, la ansiedad y el uso y abuso de sustancias, siendo más proclives al alcohol y tabaco.

Cuando el hambre, el frío, la falta de una adecuada sobrevivencia a las necesidades vitales, le afecta solamente a la persona que enfrenta estos momentos demoledores indudablemente es difícil. Pero cuando se percata que sus hijos y seres queridos están en las mismas circunstancias insostenibles. El dolor se profundiza aún más.

Aunado a lo anterior, el déficit en su salud mental, las personas cursan con mayor número de enfermedades físicas. La diabetes, la hipertensión arterial, aumento de lípidos en sangre, migrañas, enfermedad de Crohn, obesidad, sobrepeso, artritis, episodios de asma bronquial, entre las muchas otras enfermedades descritas. Se considera además que las personas paradas tienen una alimentación poco balanceada. Que existe una relación entre desempleo y aumento de la mortalidad general. Así que se ha señalado que el riesgo de morir por cualquier causa se incrementa en un 63% en los desempleados de EE. UU. Asimismo también se ha referido un aumento en la mortalidad infantil.

Es embarazoso exponer un tema tan cruento como el de hoy y no hacer una propuesta para como mínimo palear el problema. Sin embargo, considero que mucho de lo que pasa es que nos olvidamos que en la vida “hay que comer, pero también dejar comer”.