EE.UU.: Test alivia pero no convence


Según los reguladores, el Bank of America necesitarí­a  captar unos 34 billones de dólares.

El resultado de los «test de resistencia» impuestos a los grandes bancos estadounidenses parece apaciguar los temores sobre la salud de sistema financiero, aunque algunos analistas consideran la operación muy poco rigurosa para tranquilizar totalmente.


Los reguladores establecieron que 10 de los 19 bancos sometidos a prueba tení­an que reforzar sus capitales propios en un total de 75 mil millones de dólares.

«Las necesidades suplementarias de capitales no son particularmente pesadas y ninguno de los bancos tendrí­a que tener problemas para alcanzar los objetivos fijados», señaló Brian Bethune, economista de IHS Global Insight.

Incluso Bank of America, el banco que salió peor parado en la «prueba de resistencia», aseguró que podrá reunir los 34 mil millones de dólares exigidos en el plazo de los 6 meses previstos y sin solicitar la ayuda de los contribuyentes.

El banco espera captar 17 mil millones de dólares en el mercado bursátil, vender activos por 10 mil millones y lograr el saldo con el incremento de sus ganancias.

Varios bancos anunciaron inmediatamente su intención de recurrir a los mercados para hacer frente a la desfinanciación identificada por las autoridades. Morgan Stanley aumentará su emisión de deuda de 5 mil millones de dólares a 7.500 millones y Wells Fargo la suya de 1 mil 500 millones también a 7 mil 500 millones de dólares.

«Es muy positivo que los bancos piensen que hay demanda», comentó el analista Al Goldman, de Wachovia Securities. «La economí­a de mercado volverá de entre los muertos si estos llamamientos al mercado tienen éxito», añadió refiriéndose a los temores de nacionalización de amplios sectores del sistema bancario estadounidense.

Varios analistas estaban de acuerdo en que el refuerzo de los fondos propios exigido por las autoridades regulatorias no será tan difí­cil debido a que los bancos podrán contentarse con la transformación de las acciones hí­bridas (garantizadas en parte por el Estado y que no entran en la definición de fondos propios) en acciones ordinarias.

La operación es todaví­a más fácil si se tiene en cuenta que en los últimos tiempos las cotizaciones bursátiles se reforzaron, inclusive multiplicándose por cuatro para Citigroup o Bank of America.

«Estos resultados provocaron un respiro de alivio colectivo», resumí­a Patrick O»Hare, del sitio de análisis financiero Briefing.com.

La Bolsa de Nueva York terminó en alza: el Dow Jones ganó 1,9% y el Nasdaq 1,33%.

Sin embargo, Adolfo Laurenti, de Mesirow Financial, lamentó que hubiera varios interrogantes en la presentación de las autoridades y planteó dudas sobre el sistema de cálculo de las pérdidas potenciales de los bancos en caso de degradación de la coyuntura.

Para el economista Martin Weiss, autor del best-seller «Guí­a de supervivencia a la depresión», las hipótesis económicas barajadas por los poderes públicos no son suficientemente pesimistas.

Su «pronóstico es menos sombrí­o que la realidad actual», sostiene.

El Tesoro prevé pérdidas potenciales de 600 mil millones de dólares (que se añaden a los 400 mil inscritos en las cuentas en los últimos 18 meses), una cifra que Weiss considera demasiado baja.

Weiss piensa que si el FMI estima en 3 billones (millones de millones) de dólares el conjunto de las pérdidas potenciales de los bancos mundiales, la banca estadounidense tendrí­a que superar ampliamente los 600 mil millones.

En todo caso, las autoridades reiteraron que estarí­an dispuestas a otorgar nuevas ayudas después de haber inyectado 216 mil millones de dólares en acciones preferenciales en los 19 bancos evaluados.

«Las necesidades suplementarias de capitales no son particularmente pesadas y ninguno de los bancos tendrí­a que tener problemas para alcanzar los objetivos fijados».

BRIAN BETHUNE

economista de IHS Global Insight.