EE.UU. huye de compromisos sobre clima


Efectos. La contaminación está afectando fuertemente a los recursos naturales.

Las últimas señales procedentes de Washington indicaban que el cambio climático se está convirtiendo en una de las banderas principales de las elecciones presidenciales de 2008.


La canciller alemana Angela Merkel se habí­a entusiasmado tras la cumbre entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, que sostuvo con el presidente George W. Bush a fines de abril en Washington, enunciando el avance con «un paso enorme» hacia una acción conjunta de los paí­ses industrializados contra el calentamiento global.

Las cuestiones no resueltas deberí­an debatirse en la Cumbre del G8 en la localidad alemana de Heiligendamm, a orillas del Mar Báltico, entre el 6 y el 8 de junio. Con todo, la canciller alemana advirtió sobre los «puntos de vista distintos» de Estados Unidos y la UE sobre el tema medioambiental.

Ahora comienza a vislumbrarse que Bush no tiene la intención de convertirse en el penúltimo año de su gestión, en un abanderado del medio ambiente. Los negociadores que envió para redactar el borrador de la declaración final de la Cumbre concentran todos sus esfuerzos en «descafeinar» los compromisos propuestos por la presidencia alemana de la reunión para contrarrestar los efectos negativos del cambio climático.

Tanto el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 50 por ciento entre 1990 y 2050 como el de mejorar la eficiencia energética en un 20 por ciento entre 2005 y 2020 fueron eliminados del texto que será sometido a la firma de los lí­deres del G8. Incluso la referencia al lí­mite tolerable de dos grados Celsius de calentamiento promedio a lo largo del siglo desapareció del borrador.

Se destacan, en tanto, los puntos que interesan a Estados Unidos y su economí­a en vistas de la creciente escasez de petróleo y gas, tal como ya se habí­a adelantado en parte durante la reunión de Merkel y Bush: el desarrollo de biocombustibles, la generación limpia de electricidad, acuerdos de intercambio tecnológico y un mercado para ramas de producción de emisión intensiva de CO2 similar al comercio de emisiones de la UE en el marco del Protocolo de Kyoto.

Expertos alemanes calificaron el desarrollo de las negociaciones como una «señal miserable» al resto del mundo para el inicio de las negociaciones a comienzos de diciembre en Bali sobre la continuación del Protocolo de Kyoto, que expira en 2012.

Sin el compromiso de Estados Unidos, de lejos el mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, será imposible convencer a los paí­ses del denominado G5 -China, India, Brasil, México y Sudáfrica- de que se sumen a los esfuerzos globales para reducir los efectos del cambio climático como las inundaciones, sequí­as y tornados.

í‰sa habí­a sido, sin embargo, la expectativa al invitar al G5 a asistir a la cumbre de los paí­ses industrializados en Heiligendamm. Los ministros de Medio Ambiente europeos del G8 esperaban involucrar allí­ a sus homólogos de los grandes paí­ses en desarrollo para tomar un rumbo común en Bali, ofreciéndoles una apertura hacia las nuevas tecnologí­as energéticas.

Pero esta propuesta se convierte en inalcanzable sin el liderazgo de Estados Unidos. «Si no armamos una nueva arquitectura climática hasta 2009 nos precipitaremos en un profundo abismo», advirtió el director del Instituto de Potsdam para Investigaciones sobre Consecuencias Climáticas, Hans Joachim Schellnhuber, asesor de Merkel.

¿Qué dice la canciller alemana, anfitriona de la reunión del G8? «Se negocia hasta el último momento», se limitó a prometer Merkel. Schnellhuber confí­a en ella: «Se entiende muy bien con Bush», expresa, esperanzado en que en el tibio clima a orillas del Báltico genere un ambiente propicio para comprometer al presidente estadounidense con medidas efectivas de protección ambiental.