EE.UU.: el consumo sigue sin despegar en la temporada estival


El consumo en el tercer trimestre en Estados Unidos asomó con timidez, visto el escaso aumento de las ventas minoristas en julio y la baja moral de los hogares en agosto.


Según cifras divulgadas este viernes por el Departamento de Comercio, las ventas comerciales y de gastronomí­a aumentaron 0,4% en julio, un alza insignificante si buscan compensar las bajas de mayo (1,0%) y junio (0,3%).

El alza es fundamentalmente atribuible al aumento en las ventas de automóviles y repuestos, así­ como a un buen desempeño de las estaciones de servicio, impulsado por el aumento de los precios de los carburantes.

Si se excluyen estos rubros muy volátiles, las ventas minoristas de hecho registraron una baja de 0,1%, empujadas por los sectores textil, gastronómico, amoblamientos y bricolage.

Al comentar las cifras que calificó de «decepcionantes», Theresa Chen, de Barclays, estimó que «el gasto de los consumidores en el tercer trimestre fue más lento que el esperado».

El consumo, motor tradicional de la primera economí­a mundial, habí­a aportado apenas 1,15 puntos de crecimiento (a ritmo anual) en el segundo trimestre, y 1,33 puntos en el primer cuarto del año.

Conscientes de las pocas razones que los hogares tienen en este momento para gastar dinero, los economistas excluyen que el consumo tenga un brusco despegue.

Los estadounidenses se tornaron prudentes con la recesión, y aún mantienen la cautela. Las cifras oficiales revelan que en los dos últimos años, ahorraron en niveles jamás vistos desde comienzos de la década del 90, en tanto en los últimos cinco meses disminuyeron el recurso al crédito al consumo.

«Creación de pocos empleos, débil crecimiento de los ingresos, una elevada tasa de desempleo, un nivel de patrimonio bajo y volátil, un limitado acceso al crédito, y una débil confianza. (…) Los consumidores no serán el motor de la recuperación» económica, estimó Scott Hoyt, de Moody»s Economy.com.

«Los consumidores no están particularmente satisfechos en lo que respecta a su situación y actúan en consecuencia. Una explicación radica en la debilidad del mercado de trabajo», señaló Joel Naroff, de Naroff Economic Advisors.

Este espí­ritu es el que se refleja mes a mes en los í­ndices de confianza de los hogares.

El í­ndice de confianza de los consumidores estadounidenses publicado este viernes por la Universidad de Michigan subió a 69,6 puntos en agosto contra 67,8 en julio -el nivel más bajo en ocho meses- según una primera estimación.

Las fases de crecimiento de la economí­a se ven acompañadas de í­ndices de confianza que superan la barrera de los 80 puntos.

En cuanto a los 140 millones de asalariados del paí­s, el Departamento de Trabajo reveló este viernes que el salario real medio por hora en Estados Unidos bajó 0,2% en julio, la primera baja desde marzo.

Los salarios nominales registraron a su vez una muy ligera alza, inferior a la del Indice de los Precios al Consumo (IPC) de julio, que aumentó 0,3%.

Pero con el aumento de las horas trabajadas, el salario medio semanal real registró un alza de 0,2% en julio.

Para los asalariados, la buena noticia es que la inflación ha sido débil, con 0,9% en los últimos doce meses, lo que impide que se evapore su poder de compra.