Edward Snowden, ¿espía o héroe?


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Edward Snowden es el informante que zarandeó al mundo al filtrar información relacionada al masivo espionaje que ejerce EE. UU. sobre sus propios ciudadanos y los ciudadanos de otros países. El espionaje tecnológico mundial es uno de los elementos altamente negativos de la globalización, lo cual se ha tratado recientemente en esta columna. Snowden fue entrevistado por el diario británico The Guardian y declaró que “No puedo permitir que el gobierno de los Estados Unidos destruya la privacidad y las libertades básicas” y “No tengo miedo, porque esta es la decisión que he tomado”

Roberto Arias


El revuelo diplomático universal que los Estados Unidos de América han realizado con el caso Snowden es algo inaudito. Los países de ALBA han ofrecido asilo a Snowden, particularmente a raíz de que Estados Unidos, pensando que Edward Snowden, exagente de la CIA y de la NSA se encontraba en el avión presidencial, mandó a cuatro países europeos, Francia, Italia, España y Portugal, que le prohibiera el sobrevuelo de su espacio aéreo a Evo Morales. A raíz de eso, Francia quedó ante el mundo como un país indigno que obedece servilmente las órdenes de Washington, aun violando el derecho universal y la inmunidad diplomática incondicional del que gozan los Jefes de Estado.
    
      París cumplió inmediatamente la orden procedente de Washington y revocó la autorización de sobrevuelo sobre su territorio que había acreditado a Bolivia el 27 de julio de 2013, mientras que el avión presidencial se encontraba a pocos kilómetros de la frontera francesa. De esta manera, Francia puso en alto riesgo la vida del presidente Evo Morales, cuya nave tuvo que aterrizar de emergencia en Austria, por falta de combustible.
    
     La Alianza Bolivariana (ALBA) denunció “una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado”.
    
     Edward Snowden denunció en la revista alemana Der Spiegel, que los servicios de inteligencia alemanes conocían el programa de espionaje masivo estadounidense pero no informaron de sus detalles a las autoridades políticas. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense «estaba conchabada con los alemanes», aseguró Snowden, quien descorchó el escándalo del programa Prism que puso en evidencia a Washington a nivel internacional y enturbió sus relaciones con muchos de sus socios.
    
     Varias cosas se pusieron al descubierto sobre cómo manejan los Estados Unidos sus relaciones “bilaterales” con los países “amigos”. Una de ellas es de qué manera la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- es utilizada por el gobierno estadounidense como un ariete para imponer órdenes estrictas que países europeos acatan sin discutir. Sin embargo, el programa Prism parece no haber sido tan “secreto” entre ellos.
    
     La colaboración entre los servicios secretos a ambos lados del Atlántico estaba organizada de tal manera que las autoridades estuvieran «protegidas» ante una probable reacción social si se hiciera público el programa.
    
     La permuta de información se basa además, según testimonio de Snowden, en que los servicios de inteligencia no hacen preguntas sobre el origen. «Las otras autoridades no nos preguntaban, de dónde habíamos sacado los datos; y nosotros tampoco les preguntábamos a ellos», aseveró Snowden.
    
     La difusión del programa de espionaje estadounidense obviamente ha disgustado al Gobierno alemán, que consideró que una acción así entre «socios y amigos» es «inaceptable», ya que «la guerra fría ya finalizó».
    
     El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró sobre Snowden, que “el verdadero problema no es él, sino lo que denunció”, y  consideró que quizás se trata del caso de espionaje “más grande de la historia de la humanidad”, y donde las primeras víctimas -dijo- “es precisamente el pueblo estadounidense y otros Estados soberanos”. “Eso es lo grave, cómo se ha atentado contra los derechos de la intimidad, libertades civiles y derechos humanos”.