Dr. Eduardo Suger Cofiño
Debe tenerse muy claro que la reforma educativa que Guatemala requiere con carácter urgente, ha de fundamentarse en un currículo adecuado a las características muy particulares de las diferentes comunidades de nuestra nación, lo que incluye los recursos naturales del entorno, las características culturales de las comunidades y los programas de desarrollo socioeconómico que permitan una mejor calidad de vida.
En Guatemala no se ha propuesto una transformación educativa que responda a la demanda del mundo globalizado del siglo XXI. El educando espera a través del proceso educativo, prepararse para alcanzar una mejor calidad de vida en la sociedad contemporánea y debe tomarse consciencia que una educación adecuada es hoy en día un requisito esencial para lograr participar en los procesos de crecimiento de sociedades altamente competitivas.
Este currículo deberá considerar la importancia vital que tiene la educación para el desarrollo integral de las comunidades, por lo que es necesario incluir las componentes de salud mental y física, saneamiento ambiental, manejo adecuado de los recursos naturales; enriqueciéndolo con el contenido esencial que facilite la convivencia pacífica entre la gran diversidad étnica de nuestra nación.
En resumen, la transformación educativa en Guatemala que permita una verdadera conversión de nuestra sociedad, no se basa ni en una ampliación de la cobertura de la educación tradicional, ni en el simple equipamiento tecnológico de las aulas. Requiere de la elaboración de un currículo con las características antes mencionadas y la puesta en marcha de programas intensivos y permanentes para la formación y capacitación de los docentes; deberá mejorarse sustancialmente las condiciones laborales para el magisterio nacional que le permitan, no solo el acceso a herramientas tecnológicas contemporáneas, sino también disponer del tiempo adecuado para participar en programas de educación continua a nivel universitario. El maestro no es una máquina para impartir ocho horas de clase continuas, por lo que debe estudiarse cuidadosamente la relación del tiempo invertido en docencia y de aquel invertido en su formación, esto incluye la implementación de programas de investigación sobre la dinámica social general de la comunidad en la cual él ejerce la función educativa.
El nuevo currículo debe contemplar la formación de todos los alumnos en un programa de salud preventiva y de primeros auxilios que les permita participar con las autoridades municipales y las encargadas de salud en programas de emergencia nacional para alcanzar un saneamiento total del medio ambiente. Esto reducirá no sólo la mortalidad en la población sino también permitirá un mejor uso del presupuesto en salud pública. El maestro y el estudiante preparados en salud preventiva son una necesidad muy grande para todas las comunidades del interior de la república que carecen de una atención primaria adecuada y digna para todo ser humano.
La juventud guatemalteca necesita de una educación que le permita ser partícipe en la transición del país, de una sociedad productora de materia prima a una sociedad industrializada, en la cual las cadenas de valor se extienden para así poder incrementar el ingreso en las familias que hoy en día se dedican a la producción agrícola.
Es fácil demostrar la enorme habilidad de la juventud guatemalteca para poder participar en proyectos tecnológicos, no sólo en el área de electrónica y producción de software, sino también en el desarrollo de ideas innovadoras en áreas de alta tecnología. Nuestra Guatemala tiene una enorme posibilidad de competir en los campos propios de la sociedad del conocimiento y de las tecnologías de información y comunicación del siglo XXI.