Educación y reintegración


Tanto capacitadores como los estudiantes deben ofrecer mucho empeño para lograr la superación.

Personas privadas de libertad e incluso condenadas a una vida entera detrás de las rejas buscan reintegrarse a la sociedad por medio de los Programas de Educación y de Desarrollo que centros penitenciarios promueven.

Ana Miza
lahora@lahora.com.gt

«La adaptación del reo a esta iniciativa hace que ocupe su tiempo en cosas productivas y vea con optimismo reintegrarse a la sociedad», argumenta Francisco Arana López, subdirector de la Granja de Rehabilitación Canadá.

José Antonio Ortega, catedrático interno del penal, señala que los prejuicios afectan a los presos, pero es importante mencionar que, merced al estudio, muchos han ido mejorando su percepción de la vida.

Oswaldo Arriola, director del Programa Educativo, dentro de la Granja Penal de Rehabilitación Canadá en Escuintla, añade: «Por su parte la precariedad en instalaciones y material didáctico es uno de los principales obstáculos con los que cuenta el programa de educación, porque de los 75 alumnos que asisten al programa, dos grados de básicos reciben sus clases en un solo salón, lo cual dificulta a los alumnos al no poder concentrarse en sus estudios».

«Dentro de este programa, hoy se ve el interés por parte del recluso, debido a que antes los tutores solo asistí­an una vez a la semana, ahora ya no, con los maestros que se cuentan dentro y fuera del centro los alumnos tienen una atención de alrededor de cuatro a cinco horas, tres veces por semana, debido a que actualmente la nueva ley del sistema penitenciario permite que el reo, por cada dí­a de estudio, pueda hasta tener una rebaja de condena por el hecho de seguir y asistir a sus tutorí­as», indicó Arriola.

Deserción

«Prefieren trabajar y no estudiar, pues lo segundo implica dejar de fabricar hamacas, actividad que ocupa a la mayorí­a de reclusos», apunta Alma Jiménez, secretaria del Departamento Educativo Laboral.

Jiménez puntualiza, además, que no solo el hecho de la fabricación de hamacas sino que el traslado a otras cárceles también es una de las causas. La falta de papelerí­a o expedientes hace también que el recluso no encuentre motivación para continuar con sus estudios, debido a que en algunos casos la familia no los apoya, y cuando por parte del centro se desea recabar la papelerí­a se encuentran con casos en que los lugares en donde estudiaron ya no existen o se encuentren en lugares muy distantes, en donde el trámite no es tan fácil porque hay instituciones educativas tratan de sacarle provecho, o aluden de que el interesado se tiene que presentar».

Poco es el apoyo pero grande es la satisfacción, ya que el programa de educación solamente ha contado con tres empresas privadas, quienes brindan apoyo a esta institución, debido a los prejuicios que se manejan dentro de la sociedad.

Artí­culo 26

Educación. Todas las personas reclusas tienen el derecho a recibir educación y capacitación de todos los niveles académicos.

Dicho programa de educación cuenta con el apoyo de la Comisión Nacional de Alfabetización (Conalfa), quienes llevan 8 años, y cuyos miembros imparten primaria, básicos y diversificado por el Sistema Penitenciario 1 año, y la etapa Universitaria por la Universidad Galileo alrededor de 6 años. Un director y tres maestros internos y tres externos forman la plantilla de mentores.