Educación vrs. Entretenimiento


Espacios privilegiados en prensa, blogs, correos electrónicos, y en general todo tipo de medio que ahora cuenta con audiencias de todas las edades sin regulación alguna, todos comentando, criticando o elogiando a gigantes del entretenimiento, mientras los patrocinadores se meten en los bolsillos los cuantiosos beneficios que generan estos acontecimientos. Tales son los casos de Michael Jackson, con ocasión de su muerte, y de Cristiano Ronaldo, con ocasión de su traslado al Real Madrid.

Roberto Arias

 Y es que dedicarse al negocio de «entretener» a otros, paga. Los deportes y los espectáculos desde que el mundo es mundo, siempre han sido una valiosa herramienta para evadir o hacer que otros evadan sus tristes realidades. Lo más triste de todo esto es ver a niños(as) y jovencitos(a) desperdiciar su vida, sus talentos, su salud mental espiritual y fí­sica en estos menesteres. Es ya muy raro verlos sin los audí­fonos que los conectan a ese mundo que los cobija y que los maneja. Me atreverí­a a especular que un dí­a de estos aparecerá una marca de «objetos electrónicos» que se llame «papi o mami» apelando a la necesidad innata del ser humano de contar con padres que los amen. Ya se dio el caso de las famosas mascotas electrónicas inventadas para los niños que viven hacinados en apartamentos asiáticos que no permiten mascotas reales en los edificios.

Ya no es posible escuchar música como lo hicimos los que en los años 60 éramos adolescentes. Ahora la música debe «verse» y «sentirse» y he allí­ el éxito de los video-clips que en su caso apelan a las emociones inmaduras de jóvenes y viejos que han encontrado en el mundo virtual el paraí­so de vida que no pueden tener o tener el coraje de construir.

Una amiga mí­a que se dedica a la docencia me contó de un alumno suyo que por razones de divorcio viví­a con su padre, un «play boy» tardí­o con mucha plata; este jovencito y su papá tení­an muchos juguetes electrónicos, cada uno en su cuarto, con los que se entretení­an diariamente y los cuales hací­an posible que mantuvieran «una convivencia pací­fica» alejada de discusiones por «nimiedades» como saber dónde estaban el viernes por la noche uno y el otro. El caso es que dado el bajo rendimiento escolar del jovencito, la contrataron para reforzarle las materias que recibí­a en inglés y cuando ella fijó su precio «saltaron» cual cohete espacial de sus asientos e intentaron el chapiní­simo regateo al que ella por supuesto, no dio lugar.

Traigo esto a colación porque creo que pinta muy claramente la realidad familiar actual que privilegia la diversión de los hijos en detrimento de su educación.

Si el ser humano en general invirtiera en educarse lo que gasta en recrearse, se harí­a realidad la fantasí­a de muchos… «UN MUNDO MEJOR». Esto involucra también a los gobiernos que apoyan leyes que favorecen a sectores dedicados a entretener a la gente, lo cual no es malo, siempre y cuando se no se deje de lado la prioridad presupuestaria de educación. Lamentablemente, seguiremos enriqueciendo a los paí­ses productores de tecnologí­a que hacen posible que nos lleguen imágenes, sonidos y vibraciones que apelan a nuestras pasiones y emociones, mientras limitamos cada dí­a más, el acceso a una educación que nos brinde además de acerbo cultural, ese alimento espiritual que necesitamos hoy más que nunca.

No estamos en contra de la diversión o los deportes, sólo abogamos por el establecimiento correcto de las prioridades.