“Educación: desafío y esperanza”, a 25 años de su publicación


cul7_5

Hace 25 años, en abril de 1987, en el palacio arzobispal, los Obispos Próspero Penados del Barrio, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, y Jorge Mario Ávila del Águila, de la Diócesis de Jalapa, convocaron a una conferencia de prensa, para presentar la Carta Pastoral:

POR RAÚL HERNÁNDEZ CHACÓN

Educación: Desafío y Esperanza, documento que hoy, asombrosamente podría ser escrita para el momento coyuntural por el que atraviesa la educación guatemalteca, particularmente las escuelas normales que forman maestros, tanto en el sector oficial como el privado. Es un documento que ha inspirado tesis de licenciaturas, seminarios y congresos nacionales de educación, uno de ellos en 1992, en el que participaron 700 maestros de todo el país, citado por investigadores para diversos paneles y mesas redondas, a nivel centroamericano. Se han publicado numerosas reflexiones, es citado como uno de los documentos del Diseño para la reforma educativa, derivada de los Acuerdos de Paz, firmados en 1996. Pero sobre todo, tiene una vigencia extraordinaria como referente serio y profundo, en relación con la educación guatemalteca, para quienes están empeñados en una verdadera educación desde la realidad socioeconómica y cultural de Guatemala.

Es una pena, que algunos profesionales de la educación en Guatemala, con poder de decisión, no consideren las reflexiones, propuestas y acciones prácticas que este  documento, único en América Latina de su género, desarrolla para superar los dos grandes problemas que la educación guatemalteca presenta: cobertura y calidad.

En varias oportunidades, el vespertino, La Hora, ha publicado interesantes artículos con comentarios y reflexiones de consideración. Tanto la primera, como la segunda edición, publicada por el actual Arzobispo de  Guatemala, Monseñor Oscar Julio Vian, están agotadas. Ello supone que se prepare una tercera edición, dada su importancia y actualidad.

CONTENIDO

La carta pastoral está dividida en dos grandes apartados:

Uno: Ideal del hombre guatemalteco y dos: Educación: empresa nacional. El hilo conductor del documento incluye dos temas transversales que trastocan muy objetivamente la realidad existencial de este país:  Educación desde la cultura guatemalteca y Educación encaminada a formar constructores de nuestra sociedad. El primero que aborda la necesidad de una educación pluricultural y multilingüe y el segundo, visionaria del futuro con ilusión y esperanza.

El ideal del hombre guatemalteco es considerado como ser social, con derechos y obligaciones, a partir de su dignidad de Ser, creado a imagen y semejanza de Dios. Dice textualmente: “Una primera aproximación al ideal del hombre, que la escuela debe forjarse en su tarea educativa, es llevar a concebir al hombre como persona, en su excelsa dignidad, en su igualdad universal”. La necesidad del hombre, de mantenerse en relación, es decir su Ser relacional, le permite tomar conciencia de que existen tres dimensiones en las cuales permanece en su alteridad: Dios, los otros hombres y la naturaleza. Reconociendo ante Dios su pequeñez, su igualdad frente al prójimo y la relación de utilidad  y servicio con y de la naturaleza. Esta interpretación del documento, lo expresan los alumnos del Centro Educativo, Fraternidad de María, en un seminario que desarrollan en este ciclo 2012, de su formación académica y espiritual.

En apretada síntesis, el ideal del hombre guatemalteco establece su dignidad e igualdad, sujeto de derechos y deberes, ser relacional y ser ciudadano. En cuanto al tema de la cultura y de las culturas guatemaltecas, apunta una definición de cultura muy accesible para el hacer pedagógico, la necesidad de considerar la cultura en los procesos de desarrollo, no sólo económico, y la consideración de la cultura desde la familia y la comunidad.

Textualmente sobre este particular apuntan que “la educación es una actividad humana del orden de la cultura, la cultura tiene una finalidad esencialmente humanizadora. Se comprende, entonces que el objetivo de toda educación genuina es la de humanizar y personalizar al hombre, sin desviarlo, antes bien, orientándolo eficazmente hacia su fin último, que trasciende la finitud esencial del hombre. La educación resultará más humanizadora en la medida en que más se abra a la transcendencia, es decir, a la verdad, al sumo bien.” 

Ocupa espacio considerable el tema de la educación formal y no formal, a partir de la “cultura de los marginados”. Hace énfasis en la humanización y personalización de la educación, que constituye uno de los pilares fundamentales de la educación que propone el documento que se comenta. Desde el tema de la “educación encaminada a formar constructores de la sociedad”, se refiere a los padres de familia, al estado y la escuela, como instituciones responsables en la formación del educando, a partir de una realidad existencial dramática, que caracteriza a la sociedad actual: la crisis de humanismo. Sin descuidar todo el empeño posible en la escuela estatal, reconoce el gran aporte de la educación privada, particularmente aquella que hace esfuerzos titánicos para mantener centros educativos sin los recursos necesarios, especialmente para los salarios de los profesores. Aquí también enfatiza la necesidad del reconocimiento económico al magisterio nacional, quien con recursos mínimos no puede satisfacer sus necesidades para el disfrute de una vida digna, como persona y como educador. A ellos les llama “los principales  gestores de la educación” y les propone la necesidad de su actualización constante y su responsabilidad profesional:

Señala que la tarea de impulsar la educación es de todos, una empresa nacional. El tema de la educación es uno de los más complejos en la realidad guatemalteca, dentro de ellos la educación no formal abre inmensos campos para la tarea de la aventura del conocimiento, de capacitación y de humanismo de todos los guatemaltecos. Es decir una educación integral, no solo “para instrumentalizar”, con bachilleratos que facilitan mano de obra barata para el sistema. Aquí se debe resaltar la concepción de educación que subyace en el documento: una educación personalizadora, humanizadora, evangelizadora, desde la cultura y las culturas de Guatemala.

CONCLUSIÓN

El documento, escrito y publicado hace 25 años, es extraordinariamente actual, al proponer una educación que parte desde su concepción como una educación humanizadora.

Además propone que la educación es tarea de todos, desde la familia, la comunidad, el estado, la iniciativa privada, todos están comprometidos en la construcción de una sociedad diferente, justa, fraterna, más humana.

Esta tarea es en el hoy y en el ahora, de ello se desprende que debe promoverse la educación con cobertura universal y para todos, contrario a la posición gubernamental que suprime las escuelas normales, con el argumento de mejorar la calidad educativa, con el  aumento de tres años de estudios a nivel universitario, ello perjudica en gran medida la capacidad económica de la familia guatemalteca, suprime la formación humana del magisterio y contradice la realidad de un país con más del 25% de analfabetismo.

Finalmente es un documento que se debe incluir en la carrera del magisterio del nivel medio y en los diversos programas de formación docente a nivel universitario.

Se felicita a la pastoral educativa de la Arquidiócesis que promovió una reflexión de este documento el sábado 29 de septiembre en las antiguas instalaciones del Colegio San José  de los Infantes. Es importante que las actuales autoridades del Ministerio de Educación lo tomen en cuenta antes de tomar decisiones que perjudican a las y los estudiantes y a todos los guatemaltecos en general.