Eduardo Meyer, ex presidente del Congreso, retorna y se integra a las actividades del pleno; antes de ingresar dice: «Lo único que estoy esperando ahora es el cumplimiento de la justicia, no solamente terrenal, la justicia de los hombres, sino la justicia divina».
lahora@lahora.com.gt
Optimista y sereno, Meyer no quiso hacer comentarios sobre sus declaraciones ante el juez Napoleón Gutiérrez, acerca de la larga conversación sostenida con el parlamentario Rubén Darío Morales, referente a la controversia surgida por el manejo del dinero del Congreso de la República.
Dejó claro que a todos los miembros de la Junta Directiva, desde el pasado dieciséis de enero, se les asignaron las funciones y responsabilidades específicas para cada uno, y las importantes estaban a cargo del primer vicepresidente, Arístides Crespo, y el primer secretario, Roberto Alejos.
Corrigió que los supuestos delitos en su contra son culposos, y que el mismo magistrado Gutiérrez dijo que «al presidente de esa época (Eduardo Meyer) no se le había encontrado indicios de que hubiera robado absolutamente nada, esa es una de las cosas importantes», por ello enfrentará el fallo definitivo que dé a conocer la Corte Suprema de Justicia.
No los quieren
Mario Taracena recalcó que el diputado Meyer está en su derecho de volver, pero ahora es independiente y sigue fuera de la bancada para cualquier puesto, actividad o representación importante dentro o fuera del pleno y de la UNE, hasta que resuelva algo distinto el Comité Ejecutivo de partido.
Sin embargo, insistió que la justicia contra Eduardo Meyer y Rubén Darío Morales debería ser más rápida, pero ojalá no pase lo mismo con la justicia en Guatemala, que sólo a los pobres afecta. Que esta vez sea diferente contra ambos diputados señalados de malos manejos del dinero del Congreso, entre ellos los Q82.8 millones.
Arístides Crespo no ha negado que su firma estuviera registrada en bancos del sistema por las cuentas monetarias del Congreso, desde enero, cuando asumió como vicepresidente de la Junta Directiva, pero que rechaza ser parte del escándalo por la denuncia del desfalco hecha a los jefes de bloque.
Supuestos datos que ahora surgen dan cuenta que hubo advertencias, que desde el inicio de esta nueva legislatura se empezó a retirar dinero de las cuentas bancarias del parlamento, sin embargo el conflicto creció.
Pero el escándalo financiero es una realidad, están esfumados los Q82.8 millones, señalados y en fuga, Byron Sánchez, ex secretario privado de Eduardo Meyer, también el ex jefe financiero del Congreso, José Conde. Las autoridades encargadas de investigar y seguir la pista al dinero no han dado a conocer sobre los avances.
Arístides Crespo, presidente del Organismo Legislativo, indicó que la Junta Directiva depende de la invitación que hagan las autoridades encargadas de investigar, «no ha ocurrido, lo que sí está claro y que quiere la población es recuperar los Q82.8 millones», enfatizó.
Patriotas admirados
En el seno de la bancada Patriota hubo admiración que Meyer haya retornado al pleno, lamentaron que ha sido lento el proceso y el procedimiento.
La ley
Meyer pudo incurrir en tres delitos penales, según las conclusiones emitidas por el juez pesquisidor del antejuicio en su contra.
El Código Penal establece las siguientes penas de prisión a cada posible ilícito:
Artículo 419
Incumplimiento de deberes: prisión de uno a tres años.
Artículo 445
Peculado: prisión de tres a diez años y multa de Q 500 a Q 5 mil.
Artículo 457
Omisión de denuncia: multa de Q 100 a Q 1 mil.