ECOS ANCESTRALES DE LA CULTURA MAYA


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Existe un país en el corazón de América que cual envoltorio mágico, presenta una serie de hilos y tramas múltiples. Es múltiple en todas sus facetas, porque la Historia así lo ha determinado.

Celso Lara Figueroa

Este paraíso entre la bruma de sus montañas, el caudal de sus ríos asombrosos y el lento caminar del tiempo en sus barrancos milenarios ha creado pueblos que habitan en sociedades abiertas socialmente, que aceptan y respetan las diferencias entre los Hombres y sobre todo la intensa interacción que de hecho hay entre las  culturas en los cuatro puntos cardinales que sostienen el cielo y la tierra de este edén llamado Guatemala.

Las voces ancestrales de los pueblos que habitan Guatemala resuenan como eco en las plumas del Corazón del cielo y se arrebozan con el arcoíris de la Historia. Este crisol de los hombres que han jugado con las estrellas, el tiempo y el espacio, se concentra en la vuelta a la naturaleza y las deidades y en las múltiples culturas que viven en su suelo. Guatemala no tiene el mañana solo sembrado en la Historia. Guatemala va más allá, hacia lo insólito, hacia lo múltiple en lo único.

Guatemala surgida del maíz y de las altas y verdes montañas y cerros acoge en su seno al pueblo maya que con voces ancestrales ha conservado sus expresiones socioculturales que se derivan de un tronco cultural y lingüístico en común. No obstante su estrella única de partida, en el suelo guatemalteco habitan veinticuatro etnias con sus variantes y similitudes que se hermanan al final del arcoíris milenario.
    
En este envoltorio mágico que es Guatemala es difícil establecer las fronteras étnicas entre los mayas. Caminos envueltos en polvo de Historia le han dado legitimidad a las etnias que habitan este paraíso con sus especificidades y variantes. Historia y cultura sustentan los criterios para definir la identidad maya: la descendencia de culturas ancestrales, el idioma, el compartir una cultura y sobre todo, la auto -identificación. Asimismo, el municipio constituye la unidad territorial básica de los mayas, a partir del cual los habitantes de las etnias se multiplican como flores y se esparcen en  todo el país. El municipio identifica los territorios específicos como sus lugares de procedencia ancestral.

Toda comunidad proveniente de las etnias mayas que habitan Guatemala,  tiene una profunda identidad que se hunde en los cuatro puntos cardinales como ejes principales de su Historia: territorialidad, existencia de organizaciones sociales y políticas, organización de actividades económicas propias y espiritualidad. Entre las formas de expresión externas una de las bases, sino la más importante, en el mundo maya es el idioma. Sin embargo, el criterio principal para establecer la pertenencia a los pueblos y etnias mayas guatemaltecas es la autoidentificación. Pueblos únicos que han sabido maniobrar la Historia como mágicos y consagrados jugadores de pelota.

No puede hablarse de ninguna etnia maya como una voz ancestral que viene del pasado y se proyecta, como piedra caída en el ziguán, sin referirse a las instituciones más relevantes que estos mismos pueblos han desarrollado a lo largo de su Historia y en distintos niveles, así como una compleja trama de relaciones políticas que conecta cada una de ellas con las demás. Las más relevantes, y en donde el mestizaje surge como cristianismo animista, se encuentran: la dirigencia tradicional (cofradías, consejos de principales, consejos de ancianos, guías espirituales, comadronas y curanderas y alcaldías indígenas). Estas instituciones son el güipil de intensos colores de cielo y celaje que amarran cada suspiro, cada día y cada momento de la vida cotidiana de los pueblos mayas de Guatemala.
     
Una de las características fundamentales de todas las etnias mayas que habitan  en Guatemala son las instituciones que enlazan a las comunidades lingüísticas y municipios en todo el país. Se trata de aquellos cargos de servicio comunitario que pespuntan a los Hombres con su colectividad y que los ligan unos a otros como las ruedas del Tzolkín. Los Aj’quines, los cargadores del tiempo, los contadores de Historias, los encargados de la escuela y los fieles del mercado, entre otros, equilibran las sociedades mayas contemporáneas y del futuro a nivel individual y social por siempre de siempre.

Las sociedades mayas de Guatemala no pueden entenderse sin las relaciones de parentesco que ha conservado su importancia como base de las estructuras organizativas comunitarias. El compadrazgo religioso que ata las manos de los Hombres a través de las deidades y de las ramas de las ceibas milenarias,  el compadrazgo espiritual une aún más a las sociedades y parcialidades a través de la cofradía y de los santos peregrinos y milagrosos. La familia maya ha mantenido a lo largo de los siglos gran parte de los esquemas y costumbres ancestrales; de tal manera, que una rica normativa establece los mecanismos necesarios para el adecuado funcionamiento de la institución familiar tanto a nivel patrilineal como matrilineal. Hablar de familia, hablar de un pueblo maya es referirse a una familia  extendida y solidaria.

Las sociedades mayas que habitan Guatemala se esparcen como flor de amate en distintas regiones agro ecológicas, que abarcan una gran variedad de climas y cultivos. No obstante, en el devenir dinámico de la coyuntura social contemporánea, los pueblos mayas se ven inmersos en la explotación desmedida de los recursos del medio ambiente. Sin embargo, las veinticuatro etnias mayas poseen ancestrales conocimientos de prácticas productivas propias basadas en el principio de la reciprocidad, que les ha permitido y permite subsistir hasta los días luminosos del siglo XXI,  reproduciendo con sus voces milenarias las antiguas deidades que protegen la naturaleza como los señores de los cerros y los guardianes del bosque y las aguas. En toda sociedad maya conviven en armonía árboles, animales, caídas de agua y retazos de niebla.

Las etnias mayas herederas de los conocimientos más exactos del tiempo y el espacio, comprende veinticuatro comunidades lingüísticas que se asientan en la llamada área maya, subdivida en tierras bajas y tierras altas. El mundo de los pueblos mayas forma parte de Mesoamérica y son herederos de una de las civilizaciones  más desarrolladas de América y del mundo. Los mayas habitan todo el país como los cuatrocientos muchachos del Pop Wuj. Sin embargo, existen regiones en las cuales ha predominado la presencia de cada una las comunidades lingüísticas que son consideradas como su hábitat o territorio tradicional. En cada una de ellas habitan miembros de una sola comunidad lingüística en convivencia con hablantes en español. Para los mayas el idioma constituye una referencia básica de identidad étnica y convierten a Guatemala en un país multiétnico, pluricultural y multilingüe. Esta identidad múltiple se manifiesta en la relación entre los seres humanos la naturaleza y el cosmos,  siendo el sagrado maíz la base de la tierra y de la sangre de los pueblos mayas guatemaltecos.

Guatemala surgida del maíz y de las altas y verdes montañas y cerros acoge en su seno al pueblo maya que con voces ancestrales ha conservado sus expresiones socioculturales que se derivan de un tronco cultural y lingüístico en común.