La creciente tendencia del Congreso estadounidense de sancionar a China por su política monetaria preocupa a economistas, que vislumbran conflictos comerciales que pueden tener serias consecuencias para ambos países.
Los analistas afirman que un proyecto de ley presentado el miércoles que sancionaría a los países que mantengan «mal alineadas» sus divisas y no solamente a los que «manipulan» las cotizaciones, muestra un amplio consenso bipartidario en apoyo a medidas para enfrentar el masivo déficit comercial con China.
Pero muchos economistas señalan que tales medidas podrían ser contraproducentes y ponen en riesgo las crecientes relaciones comerciales y de inversiones entre las economías.
«Dañaría nuestras relaciones comerciales y afectaría las intenciones de los chinos de invertir en Estados Unidos. No hay duda de que China se ha convertido en el chivo expiatorio favorito, como lo fue Japón hace 20 años», afirmó Nariman Behravesh, jefe de economistas en el centro de estudios Global Insight.
Líderes del Senado de ambos partidos presentaron un proyecto de ley que requiere al departamento del Tesoro que sancione a los países que tiene sus divisas «mal alineadas» y confiaron en que la medida logre el apoyo necesario en el Congreso para superar un esperado veto presidencial.
El anuncio fue realizado horas después de que el Tesoro, continuando su actual política, se abstuvo de catalogar a China como «manipulador de divisas», una calificación que llevaría a la adopción de sanciones.
El informe del Tesoro afirma que Pekín permite que el yuan se mantenga subvaluado, pero no logró probar que ello sea resultado de un esfuerzo deliberado para obtener una ventaja comercial indebida.
Esto no apaciguó a los congresistas, que afirman que el yuan está subvaluado hasta en 40%, y alegan que esta es una de las principales causas de la pérdida de puestos de trabajo en la industria estadounidense y del déficit comercial de 232.500 millones de dólares registrado el año pasado.
«Este proyecto exige al departamento del Tesoro adoptar medidas firmes pero justas contra naciones que manipulen el dólar estadounidense», afirmó el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Max Baucus.
Pekín ya amenazó con «responder» a cualquier medida y algunos temen una espiral creciente de proteccionismo si el proyecto de ley es aprobado.
«El proteccionismo alienta el proteccionismo y cualquier intento de Estados Unidos de limitar el acceso a sus mercados o imponer mayores costos a las importaciones probablemente provoque medidas similares en otras partes del mundo», advirtió Joseph Quinlan, estratega de mercados de Bank of America.
«Una espiral de proteccionismo no beneficiaría a nadie, ciertamente no a las trasnacionales estadounidenses que actualmente se benefician con lo mejor de ambos mundos», agregó.
Los analistas constatan que China es un importante comprador de bonos del Tesoro estadounidenses, y que cualquier indicación de que se desprendería de ellos puede disparar las tasas de interés en Estados Unidos, forzando a Washington a aumentar los rendimientos para atraer a los inversores.
«Tenemos un enorme déficit comercial con China y cuando los votantes tienen problemas económicos, es una buena excusa responsabilizar a un tercero», dijo Jay Bryson, economista internacional de Wachovia Securities.
Pero Bryson afirma que es erróneo culpar a China por los problemas en la balanza de pagos de Estados Unidos.
«Nosotros debemos asumir la responsabilidad», señaló. «Tenemos un enorme déficit en cuenta corriente porque no ahorramos lo suficiente. Gastamos más de lo que producimos. Si China desapareciera mañana ese déficit no desaparecerá, compraremos esos productos a México o Pakistán o a otro país», subrayó.
Bryson afirmó que la relación entre Estados Unidos y China beneficia a ambos: «Necesitamos a China porque nos ayuda a mantener bajos los costos y las tasas de interés pero al mismo tiempo China nos necesita. Si no compramos tantos productos ello causará una desaceleración de su economía».