Desde hace mucho tiempo he seguido con interés el progresivo desarrollo de la economía española, he de confesar mi profundo respeto y admiración al trabajo que a lo largo de estos años los españoles en conjunto como sociedad han logrado.
Dejando de lado las consideraciones técnicas o el análisis político y económico de las ventajas obtenidas por España desde su incorporación a la UE y posteriormente a la zona Euro, habrá que reconocerse sin pasiones ideológicas los aportes que desde el nacimiento de la España moderna a la democracia los diferentes lideres políticos han jugado. Suárez, González, Aznar y el actual presidente Zapatero. Indudablemente de una forma discreta y elegante, el liderazgo y la figura del Rey de España ha jugado un papel importantísimo.
Antes de continuar, mi solidaridad con las victimas y familiares del accidente de Barajas de la semana anterior.
Recientemente el prestigioso medio Financial Times, peyorativamente se refería a España, Portugal, Grecia e Italia como las economías de «Pigs in muck» considerándolas como economía en caída a tierra, entendiendo bien el mensaje subliminal, como las economías «cerdo» termino que por cierto no me agrada.
Con algunos elementos en mano me permitiré modestamente esbozar mis propios criterios en torno a lo que personalmente considero no una crisis sino una situación coyuntural y de turbulencia por la cual atraviesan las citadas economías.
Primero, con todo respeto enmarcar o pretender generar influenciado por un ámbito geográfico un análisis político me parece un completo error, eso sería como «latinizar» la incapacidad y que desde mi punto de vista particular pretende el Financial Times. Segundo, al analizar las economías de estos países habrá que tener en consideración los aspectos políticos y el telón de fondo de las propias realidades domésticas, no es lo mismo pensar la economía dentro de un sistema político atomizado italiano (que merece análisis separado) y un sistema político bi partidista español con un modelo autonómico por demás interesante.
Habrá que considerarse otros aspectos importantes dentro del análisis apropiado de lo que acontece en estos momentos en España y las economías citadas. El propio Presidente de Gobierno español ha solicitado comparecer ante la Cámara de Diputados el próximo día 10 para tratar de responder a las preguntas que toda la sociedad española intenta responderse, independientemente de la todavía leve secesión mundial, del ¿porqué a España la golpea una inflación acumulada de cinco puntos? ¿Un decrecimiento del PIB en relación al ejercicio anterior de 4 a 2? ¿Un crecimiento en la tasa hipotecaria? y ante todo y he aquí lo más dramático y lo que más evidencia deja, una tasa de desempleo que se proyecta hacia el 12%% de la PEA.
Si a esta situación se suma una caída en la demanda de la adquisición de la vivienda y por ende de la construcción, un retroceso en el consumo interno y un déficit en cuenta corriente que alcanza un 10%% del PIB, sumado a las restricciones que se imponen desde la eurozona y del Banco Central Europeo, la tarea a la que se enfrenta el liderazgo español no es tarea fácil, primordialmente a una sociedad acostumbrada en los últimos años a noticias alentadoras.
Cierto es que desde el riguroso análisis económico, en lo personal veo esta como una oportunidad de oro para afianzar el modelo de financiación, revisar los modelos sociales y tomarlo como una oportunidad para un segundo aire que estoy seguro vendrá y que España sabrá aprovechar. Dentro de los ciclos económicos no me cabe la menor duda que este es el punto de inflexión baja y que con trabajo constante y serio como ha caracterizado a la sociedad española sabrán salir airosos de este trance que golpea a diferentes economías a nivel mundial y que no es exclusividad del mediterráneo.