Hay amores de amores, Dios, los hijos, la esposa, los padres, la patria, la política y a lo mejor en ese plano estructurado imaginario figura para mí, la economía; por ello cada vez que leo un texto económico, que no se acompañe de fórmulas econométricas o gráficos elaborados, la pasión por ese viejo amor renace, luego de haber estudiado economía Internacional hace algunos años en Costa Rica, la economía y me obliga a pensar y a re pensar términos que finalmente me llevan a elaborar axiomas propios que a lo mejor solamente yo entiendo.
A grandes rasgos, la economía política, ciencia multidisciplinaria (que se alimenta de la sociológica, el derecho, la ciencia política) nos permite entender cómo las instituciones publicas o privadas y los entornos políticos afectan al mercado; por otro lado, la política económica, más bien normativa y estrategia de Gobierno, se relaciona con la fusión de políticas fiscales, monetarias y cambiarias.
Por lo anterior, se diría entonces que, el análisis profundo, el conocimiento de las causales políticas, sociológicas, jurídicas que producen distorsiones en el mercado domestico y que incide y se deja influenciar a su vez por los ciclos internacionales, dada la interdependencia de los mercados, permite a su vez formular estrategias en materia económica. Graficándolo en forma simple, la conducción de la política económica requiere la capacidad de conducir en autopista a alta velocidad con los ojos al frente y poniendo atención repetidamente al retrovisor y a los lados para evitar estrellarse.
Leyendo el último informe presentado en la V Cumbre de las Américas, presentado por la CEPAL, titulado «La reacción de los gobiernos de las Américas frente a la crisis internacional: una presentación sintética de las medidas de política anunciadas hasta el 31 de marzo de 2009», de forma sucinta me permito extractar algunos elementos que considero básicos tener en consideración para comprender no solamente las implicaciones de la crisis económica por la que atravesamos como continente, sino también las variadas y por supuesto valiosas e importantes estrategias que cada Gobierno se encuentra intentando implementar con la finalidad de evitar que el ciclo que los golpea, en lo individual y en conjunto a su vez, sea mas profundo y desastroso.
De acuerdo con el informe en mención, y en lo que se refiere a la liquidez, que es al final de cuentas lo que lubrica al mercado, en donde se produce y se demanda, me permito citar: «Si bien la política monetaria y aun la cambiaria deben formar parte de un conjunto ordenado y coherente de medidas, es la política fiscal la más potente en estos casos».
Al realizar un repaso por el referido documento, podemos constatar los principales ejes por los cuales la política económica de América se desplaza y que gira primordialmente en la aplicación de medidas que consideran a la Política monetaria y financiera, Política fiscal, Política cambiaria y de comercio exterior, Políticas sectoriales, Políticas laborales y sociales.
Como mencionaba con anterioridad, el manejo económico requiere pericia, evitar los choques es vital para el colapso social, por ello al realizar un análisis sucinto de lo acontecido desde la primera Cumbre de las Américas podríamos constatar lo siguiente: «A lo largo de estos 15 años, los Jefes de Estado se han comprometido a realizar los mayores esfuerzos para avanzar en el combate de la pobreza, el hambre y la exclusión y en el fomento de una distribución equitativa de los beneficios del crecimiento, y han reafirmado su apoyo a los principales instrumentos internacionales de protección y promoción de los derechos económicos, sociales, culturales, políticos, civiles y ambientales básicos».
En la próxima entrega intentaré realizar un análisis más extenso sobre las realidades políticas y económicas de América bajo el riguroso análisis científico para con ello aportar y entender de mejor forma qué está sucediendo y qué podría pasar si no se toman acciones.