La sociedad miraba con malos ojos un noviazgo como el de ellos; a pesar de que se amaban hasta el delirio, la gente le ponía toda clase de trabas a su unión.
César Guzmán
cesarguzman@yahoo.com
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Erika Lambourt era una muchacha de la mejor sociedad de San Juan, Puerto Rico, y estaba destinada a manejar un enorme imperio comercial que sus padres habían fundado.
Pero, se había enamorado de un humilde profesor y, tristemente, constataron que las riquezas se interponían entre su felicidad.
Y ante las amenazas de ser desheredada, la valiente joven siguió los dictados de su corazón: renunció a su fortuna y se casó con su príncipe azul.
Y la pobreza fue la madrina de la dicha infinita de ese matrimonio
EL VERDADERO AMOR ROMPE LOS CONVENCIONALISMOS.