Las autoridades rusas proseguían hoy sus investigaciones tras el accidente a bordo de un submarino de propulsión nuclear que el sábado causó 20 muertos y 21 heridos, al tiempo que en el extremo oriental del país se preparaban para una jornada de duelo.
En Vladivostok, base de la marina rusa en la costa del Pacífico, se celebró una ceremonia religiosa en memoria de los fallecidos en la mayor catástrofe desde el accidente del submarino «Kursk», en el que murieron 118 personas en 2000.
Mañana se decretó una jornada de duelo en el extremo oriental ruso, donde fue construido el submarino y de donde son originarias la mayoría de las víctimas, algunas de las cuales serán inhumadas el miércoles en la ciudad de Bolshoi Kamen, desde donde el submarino, acabado de construir, partió para realizar pruebas de sumersión, según las agencias rusas.
El accidente se produjo el sábado en el mar de Japón, donde el submarino estaba realizando pruebas antes de ser vendido a India por varios cientos de millones de dólares, según la prensa rusa.
«La primera versión oficial es el mal funcionamiento del sistema antincendios», declaró Serguei Leliuyin, responsable del gobierno regional, tras una reunión de los investigadores en Bloshoi Kamen.
En circunstancias aún no aclaradas, las víctimas murieron al inhalar gas freón emitido en la parte delantera del navío al activarse el sistema antincendios, según responsables rusos.
«Veintiuna personas están siendo tratadas en el hospital. Los otros miembros de la tripulación están siendo sometidos a exámenes», declaró Leliuyin.
Tres de las 20 víctimas en el accidente eran oficiales de la armada rusa y el resto eran personas relacionadas con los astilleros que construyeron el submarino.
«Es muy difícil de soportar (…) Es un verdadero golpe», declaró a la televisión rusa Pavel Laptsov, habitante de la región.
En el «Nerpa» viajaban 208 personas, de ellas más de 120 ingenieros y operarios de los astilleros, poco habituados a los riesgos de las averías, según el ex capitán de barco y especialista del Instituto de Problemas de Tecnologías Marítimas de Extremo Oriente, Guennadi Illarionov.
Según otros expertos, el accidente podría haberse debido a la presencia de un gran número de civiles a bordo del submarino y a la gran automatización.
El diario Kommersant publicó hoy, citando al personal marino, que en la nave no había suficientes máscaras de oxigeno. Según este rotativo, el submarino que iba a venderse a India costaba al menos 650 millones de dólares (507 millones de euros).
La entrega del submarino a India había sido ya pospuesta en dos ocasiones tras la aparición de problemas durante los ensayos.
El accidente provocó fuertes críticas de la población a las autoridades rusas. «Siempre es lo mismo. Se ríen de nosotros. El ejército alardea de armamento, pero al final, cuentan los muertos y nunca sabemos lo que pasó», denunció Yuri Voronin, vendedor de coches japoneses en Vladivostok.
«Dicen que no ha habido fuga radioactiva. ¡Cómo podemos creerles! Tras la tragedia del «Kursk» no podemos confiar en esos tipos», añadió.
Rusia guarda un recuerdo doloroso de otro accidente de submarino nuclear, el naufragio del «Kursk», el año 2000, que costó la vida a 118 marineros, a 109 metros de profundidad.
El «Kursk», florón de la flota rusa, se hundió durante unas maniobras en el Mar de Barents (noroeste de Rusia) el 12 de agosto del 2000. El drama fue provocado por la explosión de un torpedo.