Un día después del hallazgo de cinco cartuchos de dinamita sin detonador en una gran tienda parisina, las autoridades francesas tenían numerosas dudas respecto de la vinculación del misterioso grupo que reivindicó el atentado, el llamado Frente Revolucionario Afgano con islamistas.
«La pista islamista no es la principal» declaró el ministro francés de Defensa, Hervé Morin, al comentar la carta de reividicación del «Frente Revolucionario Afgano (FRA)» que exigió la retirada de las tropas francesas de Afganistán antes de fines de febrero de 2009.
«Es evidente que la fraseología, la dialéctica, no es la dialéctica de los movimientos terroristas islamistas», declaró Morin al referirse a la misiva enviada en la que el denominado FRA advertía de la colocación de los explosivos.
«La palabra «revolucionario» que figura en el nombre del grupo, la palabra capitalista para calificar a las tiendas (Pringtemps), la ausencia de referencias al islam, a la yihad (guerra santa), hacen pensar que la pista islamista no es la principal», explicó el titular de Defensa.
«Pero no hay que descartar nada. Tenemos que estar atentos, determinados, prudentes, pero también tener la firmeza necesaria», dijo.
Cinco cartuchos de dinamita sin detonadores fueron descubiertos el martes por la mañana en la gran tienda Printemps-Haussmann, en el corazón de París, en plena época de compras navideñas, cuando las tiendas están abarrotdas, en el lugar que precisaba la carta de reivindicación.
La ministra francesa del Interior, Michele Alliot-Marie, indicó horas después de que las investigaciones avanzan «bastante rápido» e insistió en que no se está privilegiando «ninguna hipótesis» en particular.
«Se está investigando. Hay que ser prudentes con respecto a las hipótesis», dijo Alliot Marie en rueda de prensa, durante la cual anunció que se limitará el aparcamiento de coches cerca de las entradas a estaciones de trenes y a grandes tiendas en París y en las grandes ciudades de Francia.
La tienda blanco del atentado fallido del martes, Printemps, reforzó sus efectivos de seguridad y organizó un sistema de control sistemático de bolsos y paquetes de los clientes.
Los expertos subrayaban el miércoles que el modus operandi y la reivindicación también parecían atípicas.
«Es muy complicado determinar si es la historia de un estrafalario, de un loco, o si hay un grupo real, con una intención real y proyectos reales», explicó un ex director de los servicios secretos, Jean-Pierre Pochon.
La prensa también manifestó sus dudas. El diario francés de centroizquierda Liberation se refería a «Los misterios del Printemps», mientras que el diario popular Le Parisien evoca «una extraña amenaza terrorista en pleno París».
No obstante, el episodio ha sido tomado en serio pues se produce en un contexto en que Francia está directamente amenazada por su presencia militar en Afganistán. Unos 2.800 soldados franceses están desplegados en ese país en el marco de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
«La amenaza terrorista (…) no se limita a Francia o a las grandes potencias occidentales», dijo Morin el miércoles. En Afganistán «estamos (…) en virtud de la resolución de las Naciones Unidas» y «estamos no para hacer la guerra contra Afganistán sino para reconstruir la paz y la estabilidad de un país que era la retaguardia del terrorismo internacional», destacó.
Tras el hallazgo de los explosivos, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, lanzó un llamamiento a la «vigilancia» y la «firmeza» y el primer ministro francés, Franí§ois Fillon, calificó de «fuerte» la amenaza terrorista en Francia.
En un vídeo, hecho al parecer en agosto, pero difundido en noviembre, un jefe talibán amenazó con acciones en París si los franceses no se retiraban de Afganistán. El vídeo contenía una reivindicación de una emboscada que el 18 de agosto costó la vida a 10 soldados franceses en Afganistán.
En septiembre, el Parlamento francés aprobó reforzar el dispositivo militar en Afganistán.