La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) solicita revisar el funcionamiento de los programas de atención alimentaria que manejan diversas dependencias del Estado por el poco éxito de los mismos.
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Entre 37 y 39 programas orientados a la atención de seguridad alimentaria han erogado Q11 mil millones, de los cuales nueve mil fueron gastados en funcionamiento y únicamente dos mil millones en inversión, según Delfina Mux, directora de la Sesan.
Según la funcionaria existen diversos programas que son ejecutados por distintos ministerios y secretarías entre los que se cuenta el vaso de leche y alimentación escolar impulsado por el Ministerio de Educación (Mineduc) Creciendo Bien, de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (Sosep), producción de granos básicos post cosecha del Ministerio de Agricultura, entre otros.
De acuerdo con la funcionaria, gran cantidad de proyectos de atención alimentaria vienen funcionando durante distintos periodos administrativos de gobierno, sin que se haya realizado una evaluación de los resultados que cada proyecto ha reflejado en la población guatemalteca.
La propuesta de revisión forma parte del Plan Estratégico de Seguridad Alimentaria Nutricional (Pesan) 2007-2016, el cual fue diseñado para marcar la direccionalidad de todos los programas y proyectos de seguridad alimentaria en un esfuerzo por ordenar la ejecución de los mismos y obtener mejores resultados, según apunta Mux.
El plan estratégico prioriza la atención a la niñez, quienes son la población más afectada por la desnutrición crónica.
Mapa de pobreza
En el tema alimentario la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan) ha realizado una priorización de 83 municipios que muestran los índices más altos en el tema de desnutrición infantil, la mayoría de estos municipios son de población mayoritariamente indígena, ubicados en el altiplano guatemalteco en donde el mapa de la pobreza y mortalidad materna muestra índices alarmantes.
Según la Secretaría de la Sesam, la producción de alimentos en el país no es suficiente para garantizar una alimentación adecuada a toda la población, lo cual ha empeorado con la nueva coyuntura creada con el tema de la producción de biocombustibles y otros efectos internacionales, como el precio del petróleo, lo que impide el acceso a gran parte de la población a alimentos.
En este punto es fundamental que el país produzca la cantidad necesaria de alimentos, de lo contrario los precios de los productos procedentes del extranjero van a ir en aumento, lo cual impactará el acceso y esto a su vez la nutrición de los niños, apunta Mux.
Razón por lo que es fundamental fortalecer la naturaleza coordinadora de la Sesam y un constante monitoreo en donde se dé seguimiento en qué y cómo se está gastando los presupuestos de los proyectos alimentarios, lo cual identifique qué programas funcionan y cuáles sólo erogan fondos de forma innecesaria y en funcionamiento concluye la funcionaria.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) estima que en Guatemala uno de cada dos niños padece desnutrición crónica, dato que se agudiza en la población indígena en donde alcanza alrededor de un 80 por ciento.
Según Manuel Manrique, representante de Unicef para Guatemala, en este tema hay tremendos desafíos en donde además se incluye el problema de lactancia materna y el acceso a alimentos de las familias.
Temas como el acceso a alimentos para la población y garantizar la nutrición adecuada de los niños y niñas ha sido parte del descuido y falta de atención en conjunto que requieren una inmediata respuesta con el fin de contrarrestar los daños que la desnutrición causa en la población adulta, señala.