La judicatura que tramita el proceso de redención de penas solicitado por Mario Orantes Nájera, condenado a prisión por su complicidad en el asesinato de monseñor Juan Gerardi, duda sobre la calidad de «sacerdote» del ahora recluso.
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La duda surgió luego que Orantes el 7 de julio, apelara a su derecho a libertad anticipada por medio de la redención de penas, la cual le es otorgada si acredita trabajo y buen comportamiento dentro de la prisión durante la mitad de su condena.
Maria Antonieta Morales Castillo, jueza primera de Ejecución, informó que Orantes adjuntó a la petición informes de buena conducta y de trabajo, los cuales están siendo analizados, indicó.
Pero la jueza también especificó que esa judicatura debe verificar si el religioso aún conserva con vigencia su licencia sacerdotal: «Debemos establecer si él es Mario Leonel Orantes Nájera y continúa en la condición de sacerdote por haber sido condenado por un delito como lo es ejecución extrajudicial en grado de complicidad», declaró.
Morales agregó que Orantes estuvo hospitalizado durante un período de tiempo y que también solicitarán informes al Sistema Penitenciario para saber si en esa etapa pudo realizar labores dentro del Hospital Hermano Pedro, donde fue atendido.
Consultado Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado respecto a la duda sobre el sacerdocio de Orantes, respondió que desconocía si la Arquidiócesis de Guatemala lo había suspendido de su funcionen el ejercicio religioso.
No obstante, Rodenas consideró pertinente que la judicatura donde se tramita su redención de penas determine ese extremo ya que Orantes pudo haber prestado servicio como ministro de culto, el cual puede efectuarse dentro o fuera de la iglesia Católica, opinó.
El entrevistado indicó que el hecho que Orantes no cuente con una licencia sacerdotal vigente no es vinculante para que se le deniegue la solicitud de libertad anticipada mientras haya tenido buena conducta y no haya cometido ningún delito dentro de la prisión.
Se intentó obtener información en la Arquidiócesis de Guatemala sobre la vigencia de Orantes como sacerdote católico, pero no se logró establecer comunicación con el personal a cargo.
Orantes permanece en prisión por una condena de 20 años que le impuso el tribunal Tercero de Sentencia, el 8 de junio de 2001; la cual concluye el 13 de junio de 2019.
El sacerdote cumplió la mitad de su condena desde el pasado 14 de junio y adjuntó a su solicitud de libertad anticipada, documentos de actividades religiosas como parte de su trabajo dentro de la prisión.