Esta novela constituye un retrato de la actual sociedad en el que van apareciendo todo un crisol de personajes estereotipados (y otros que no lo son tanto) como el eterno parado, la maruja histérica, la quinceañera perdida, el dominguero inconsumible, la nerviosa joven casadera, el universitario desencantado, el fraile renegado, el empresario tramposo, la gente de barrio… y tantos otros.
Narrada en primera persona, resulta un testimonio en ocasiones muy divertido, y desgarrador en otras tantas, pero siempre ameno y entretenido. «Yo soy el que soy» comienza diciendo el protagonista y, de hecho, lo es, de principio a fin, el mismo que habla, que siente, que padece y que ríe. Con esta premisa, el autor, Oscar Gutiérrez Aragón, construye un relato constumbrista con el que pretende quitar el velo a la realidad que se esconde detrás de todos nosotros. Una de sus primeras máximas, «escribo porque odio», parece toda una declaración de intenciones.