DROGA, LO QUE EL PUEBLO DECIDA


Legalizar el libre consumo y la comercialización de la droga en nuestra pequeña Guatemala es algo que le queda muy grande a nuestro endeble gobierno. Esa es una revolucionaria decisión que deberá someterse a una votación en la que participe todo el pueblo.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Pero, antes de someter a un referéndum ese intrincado problema se deberá proceder a una campaña educativa a fin de hacer conciencia en el pueblo de su obligación de instruirse a fin de participar en esa decisión con conocimiento de causa y responsabilizarlo de su obligación de involucrarse.

¿Cree usted que la legalización de la droga es algo que deberá decidirlo la población o el Gobierno?

A fin de lograr la participación del pueblo en un referéndum, precisa, antes que nada, una discusión del problema a nivel nacional mediante una campaña en la que participen, las Universidades, las Iglesias, las Asociaciones privadas y el Gobierno. Se elaborará un plan a ejecutarse en las escuelas y colegios de toda la Nación tendiente a responsabilizar a los alumnos, los maestros, y a los padres de familia de su irrenunciable obligación. La Universidad de San Carlos y la Federación de Universidades Privadas habrán de elaborar su propio plan de acción para que todo estudiante universitario y todo profesional sientan la obligación de cumplirle a la patria.

Y en una actividad ecuménica habrán de participar los dirigentes de iglesias que deberán ofrecer unánimemente su incondicional apoyo y orientación.

Pero… ¿quién deberá tomar la iniciativa y dar el primer paso? Me parece habrán de ser los Rectores de las Universidades del paí­s, y entre ellos, será el licenciado Estuardo Gálvez, rector de la San Carlos quién deberá hacer las llamadas correspondientes a sus colegas rectores para invitarlos a discutir y dar inicio a ese pretencioso y arriesgado movimiento.

Uno se pregunta si el presidente ílvaro Colom se ha formado alguna idea al respecto de la complicada problemática para la legalización de la droga.

Reconozco lo difí­cil que es, para él, luego de haber ido a Washington a rendirle cuentas al Presidente, asumir ahora una actitud soberana que desdice de su anterior sumisión al Señor Bush ya que ahora someterá a prueba la legalización de la droga.

El Licenciado Gálvez, Rector Magní­fico, no tiene que esperar que el presidente Colom y mucho menos el presidente Bush le den permiso. Ojalá deje oí­r su autorizada voz anunciando su decisión de encabezar este trascendental y libertario movimiento que precisa de inteligencia, hormonas y audacia. ¡No tengan miedo!