Legalizar el libre consumo y la comercialización de la droga en nuestra pequeña Guatemala es algo que le queda muy grande a nuestro endeble gobierno. Esa es una revolucionaria decisión que deberá someterse a una votación en la que participe todo el pueblo.
Pero, antes de someter a un referéndum ese intrincado problema se deberá proceder a una campaña educativa a fin de hacer conciencia en el pueblo de su obligación de instruirse a fin de participar en esa decisión con conocimiento de causa y responsabilizarlo de su obligación de involucrarse.
¿Cree usted que la legalización de la droga es algo que deberá decidirlo la población o el Gobierno?
A fin de lograr la participación del pueblo en un referéndum, precisa, antes que nada, una discusión del problema a nivel nacional mediante una campaña en la que participen, las Universidades, las Iglesias, las Asociaciones privadas y el Gobierno. Se elaborará un plan a ejecutarse en las escuelas y colegios de toda la Nación tendiente a responsabilizar a los alumnos, los maestros, y a los padres de familia de su irrenunciable obligación. La Universidad de San Carlos y la Federación de Universidades Privadas habrán de elaborar su propio plan de acción para que todo estudiante universitario y todo profesional sientan la obligación de cumplirle a la patria.
Y en una actividad ecuménica habrán de participar los dirigentes de iglesias que deberán ofrecer unánimemente su incondicional apoyo y orientación.
Pero… ¿quién deberá tomar la iniciativa y dar el primer paso? Me parece habrán de ser los Rectores de las Universidades del país, y entre ellos, será el licenciado Estuardo Gálvez, rector de la San Carlos quién deberá hacer las llamadas correspondientes a sus colegas rectores para invitarlos a discutir y dar inicio a ese pretencioso y arriesgado movimiento.
Uno se pregunta si el presidente ílvaro Colom se ha formado alguna idea al respecto de la complicada problemática para la legalización de la droga.
Reconozco lo difícil que es, para él, luego de haber ido a Washington a rendirle cuentas al Presidente, asumir ahora una actitud soberana que desdice de su anterior sumisión al Señor Bush ya que ahora someterá a prueba la legalización de la droga.
El Licenciado Gálvez, Rector Magnífico, no tiene que esperar que el presidente Colom y mucho menos el presidente Bush le den permiso. Ojalá deje oír su autorizada voz anunciando su decisión de encabezar este trascendental y libertario movimiento que precisa de inteligencia, hormonas y audacia. ¡No tengan miedo!