Equipos de buzos continuaban buscando el martes a los 64 desaparecidos en el accidente ocurrido la víspera en la central hidroeléctrica Sayano-Shushenskaya, en la región de Jakasia (Siberia), pero las autoridades rusas reconocieron que las posibilidades de encontrar supervivientes eran escasas.
Esta catástrofe, que tuvo lugar en la mayor central hidroeléctrica de Rusia, y que según los investigadores fue ocasionada por un súbito incremento en la presión del agua, ya dejó 12 muertos.
El incremento de la presión aparentemente provocó una inundación en el cuarto de las turbinas cuando unas 100 personas estaban trabajando allí, aunque los investigadores subrayaron que todavía no llegaron a las conclusiones definitivas.
«Lamentablemente no tenemos buenas noticias. Todavía ignoramos la suerte de más de 60 personas», dijo el ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu, a la televisión estatal rusa desde la región.
«Se están efectuando búsquedas en la zona sobre el agua y bajo el agua. Estamos esperando un robot que puede trabajar bajo el agua. Actualmente, tres grupos de buzos están trabajando bajo el agua», agregó.
La televisión estatal rusa indicó que 1.000 especialistas estaban trabajando en las operaciones de búsqueda.
Hay pocas posibilidades de hallar vivos a los 64 desaparecidos, indicó el martes un alto responsable de la empresa estatal RusHydro, propietaria de la central, citado por las agencias rusas.
«Es poco probable que se encuentren supervivientes en la zona de la inundación. Estamos realizando operaciones de búsqueda», dijo Vasily Zubakin, presidente en funciones de RusHydro, de acuerdo con las agencias de noticias rusas.
También confirmó la desaparición de 64 personas.
Zubakin dijo que era muy improbable que el accidente fuera el producto de un acto terrorista: «Nosotros consideramos que la causa es un desperfecto técnico», afirmó.
Vladimir Markin, portavoz del comité investigador de fiscales, también dijo que los investigadores «no habían encontrado ninguna sustancia explosiva en el lugar del desastre» y descartó un acto de terrorismo.
Sin embargo, dijo que se había ordenado una investigación criminal por negligencia de las reglas de seguridad en el trabajo.
Las autoridades oficiales indicaron que el miércoles será un día oficial de duelo en Jakasia, una remota región de las montañas del sur de Siberia.
Esa central es una de las más potentes del mundo, con una capacidad de producción de 6,4 millones de kilowatios por hora.
Se estaban realizando reparaciones en los componentes cuando tuvo lugar el accidente, durante el cual se rompió una gran parte de la unidad energética, perforando el techo y un muro, e inundando la cámara, afirmaron responsables el martes.
El accidente provocó una ola de pánico entre los vecinos, que temían que se derrumbara el gran dique de esta instalación, pero las autoridades dijeron que los habitantes río abajo no estaban amenazados.
El lunes, los buzos rescataron con vida a dos personas que sufrían de hipotermia.
El accidente interrumpió el suministro de energía a las fundiciones de la región, incluyendo a las de UC Rusal, el mayor productor de aluminio de Rusia, y de otras empresas.
Las autoridades financieras rusas ordenaron la suspensión de las transacciones en las bolsas moscovitas con las acciones de la empresa estatal RusHydro.
Reconstruir la planta tomará cuatro años y costará 10 mil millones de rublos (222 millones de euros, 314 millones de dólares), dijo Zubakin. Aunque la represa quedó intacta, tres generadores sufrieron daños.