Drama de un secuestro


El drama de los secuestrados y sus familias al parecer no tienen comparación, y sus consecuencias dejan daños psicológicos y fí­sicos permanentes. En la gráfica, Melanie Betancourt, hija de Ingrid, la polí­tica colombiana secuestrada hace seis años por las FARC. Melanie muestra el libro escrita por ella y su hermano con el cual le querí­an dar apoyo moral y espiritual a su madre.

«Hacia la oscuridad» es el nombre de la ópera prima de Antonio Negret, un bogotano radicado en California que convirtió los recuerdos de tres secuestros en su familia en un filme de ficción sobre el conflicto colombiano, que se proyectará desde el viernes en Estados Unidos.


«A partir de un drama que viví­ como niño en mi familia traté de armar una historia abordando ese tema pero como ficción, es más que todo un producto simbólico de lo que siento con respecto a ese tema y mostrar el lado humano de un secuestro», contó Negret, de 26 años, egresado de la escuela de cine de la Universidad de California (USC).

En la trama no hay precisiones de tiempos ni lugares, se ven guerrilleros, cuerpos policiales -extranjeros y nacionales-, se habla de narcotráfico, pero no existen señalamientos concretos en el drama que vive «José», el personaje interpretado por el colombiano Roberto Urbina durante los 92 minutos que dura esta producción de medio millón de dólares, rodada durante 23 dí­as en Panamá.

«La pelí­cula nunca deja claro si son las FARC o el ELN u otro movimiento el que está detrás del secuestro, es algo más oscuro que eso y parte de esa oscuridad es la confusión que existe en Colombia», explicó el cineasta, ahijado del escultor de Popayán Edgar Negret.

Parte de esa «confusión buscada en la pelí­cula» es también la variedad de acentos entre el elenco, integrado por actores colombianos como Alejandra Borrero, Roberto Cano, Juan Carlos Camacho y Andrés Toro, además del cubano-americano Tony Plana y el coprotagónico de América Ferrera.

La «Ugly Betty» de Estados Unidos, de origen hondureño y que entiende el español pero no lo habla fluidamente, se sumó a este proyecto como actriz y productora ejecutiva cuando era compañera de la universidad de Negret en USC y antes de convertirse en la estrella de televisión que es por estos dí­as.

«Yo estaba nerviosa en el plató, pero practiqué (la dicción) con un entrenador (…) Fue duro pero me encantó haberlo hecho», dijo Ferrera a la revista Enterteinment Weekly.

Para Antonio Negret, Ferrera era la actriz que tení­a en mente desde el principio para interpretar a la novia colombiana del protagonista, un joven estudiante de fotografí­a en Nueva York, que en un viaje de vacaciones a Colombia enfrenta la violencia callejera, al principio, y luego es blanco de un secuestro por parte de grupos armados.

«El objetivo es mostrar los sí­ntomas de la violencia en Colombia y estos 40 años de guerra, una guerra entre tantos grupos que uno a veces ni sabe contra quién está», opinó el director.

La cinta que el viernes se estrenará en algunas salas de Estados Unidos busca a finales de este año proyectarse en Colombia, otros paí­ses de Latinoamérica y muy probablemente será parte de la programación del canal de cable HBO.

«A partir de un drama que viví­ como niño en mi familia traté de armar una historia abordando ese tema pero como ficción, es más que todo un producto simbólico de lo que siento con respecto a ese tema y mostrar el lado humano de un secuestro.»

Antonio Negret