Con una caminata, aplausos y una plegaria, familiares y amigos del abogado asesinado Rodrigo Rosenberg pidieron ayer justicia y no venganza por su muerte, de la que acusó al presidente de Guatemala ílvaro Colom en un video grabado tres días antes de morir.
«No buscamos venganza, sino que se llegue a la verdad, a la justicia», afirmó en la plegaria el también abogado Moisés Galindo, pronunciada en el mismo lugar donde Rosenberg cayó abatido a tiros el domingo 10 de mayo, cuando salió a dar un paseo en bicicleta.
«Por Guatemala, por Rosenberg, justicia», coreaban los asistentes, quienes depositaron flores y encendieron velas en el lugar, donde también ya erigieron una cruz de mármol de unos 50 centímetros y otra cruz de metal de más de dos metros de altura.
Rosenberg fue abatido a balazos en una zona exclusiva, un lugar concurrido y donde jóvenes llegan a realizar maniobras con sus patinetas.
Un día después del crimen, fue divulgado un video grabado por el mismo Rosemberg tres días antes de su muerte donde responsabilizó de su asesinato a Colom, a la primera dama Sandra Torres, al secretario privado de la presidencia Gustavo Alejos y a financistas de su campaña, provocando una grave crisis política.
«La muerte de Rosenberg fue la gota que derramó el vaso. Estamos cansados de tanta violencia, de tanta corrupción. Todo este movimiento no trata de desestabilizar al gobierno, solo exigimos justicia», dijo Carlos Parellada, uno de los organizadores de estas manifestaciones, que se ha producen a diario desde el martes pasado.
«Ya no aguantamos la violencia, ya no tenemos confianza en la justicia. Queremos que Colom renuncie» a la presidencia, dijo a su vez Claudia Mazariegos, un ama de casa que llegó a apoyar la marcha en homenaje a la memoria de Rosemberg, de 48 años y quien dejó cuatro hijos.
En la caminata también se expresó apoyo a la investigación que realiza la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), avalada por la ONU, debido a la desconfianza al sistema guatemalteco, aseguró Juan Murua.
Este domingo se realizaron además dos marchas en el centro de la capital, una para exigir justicia en el crimen de Rosemberg y otra donde simpatizantes del mandatario salieron a darle su apoyo.
Alrededor de un millón de dólares gastó la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) en movilizar a más de 35 mil personas que llegaron a la capital para respaldar al presidente ílvaro Colom y su esposa, Sandra Torres.
La pareja presidencial ha sido acusada, junto al secretario privado de Colom, Gustavo Alejos y otros empresarios, de ser los responsables del asesinato el domingo pasado del abogado Rodrigo Rosenberg, en un video que éste grabó tres días antes de su muerte.
Al frente del Palacio Nacional de la Cultura (antigua casa de gobierno) el montaje de una tarima y sonido para el mitin en favor de Colom, según uno de los encargados de la logística, tuvo un costo aproximado de 100 mil quetzales, unos 12 mil 500 dólares.
Además, los organizadores invirtieron en transporte y alimentación para los participantes en la concentración, quienes llegaron desde diferentes municipios de los 22 departamentos que conforman el territorio guatemalteco.
«El pago fue en efectivo y por adelantado», afirmó uno de los choferes de los más de 100 autobuses que utilizaron para transportar a los seguidores de Colom, aunque se abstuvo de especificar cuánto le pagaron.
En la concentración también participaron los 22 gobernadores departamentales y, según el alcalde de Taxisco, Santa Rosa (sur-este), Otto Peralta, más de 200 alcaldes, de un total de 331.
Entre los alcaldes se encontraba Roberto Candelario Gramajo, edil de Chicamán, Quiché, por el opositor Partido Patriota (PP), para apoyar a Colom, quien, según él, «el único pecado que tiene el presidente es ayudar a la clase más necesitada».
Los medios de comunicación locales han denunciado amenazas del partido gobernante tanto a funcionarios públicos, con la pérdida de sus empleos, como a los ediles con la supresión de dinero para programas, que no acudieran este domingo a dar su apoyo al presidente, que vive la peor crisis de sus 16 meses de presidencia.