Como prácticamente varios de mis pocos lectores ya iniciaron su descanso del asueto de Semana Santa, yo hago lo mismo, y de ahí que les comparto dos historietas de tinte religioso recibidas por Internet, para intentar hacerlos sonreír.
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Q- La señora Castellanos estaba caminando por la calle cuando encontró al sacerdote Aniceto Rodríguez, a quien no había visto desde su boda. El cura la saludó: -¡Muy buenos días! ¿No es usted la señora Carmela Castellanos, a quien tuve el placer de casar hace alrededor de dos años? La joven señora respondió: -Efectivamente, padre, yo soy. ¡Vaya que se recuerda de mí!
El clérigo repuso: -¿Y cómo le va en su vida matrimonial? ¿Ya tuvieron hijos con su esposo? Ella, entristecida, le contestó: -Viera que no, señor cura. El amable sacerdote agregó: -Bueno, dentro de pocos días iré a Roma, así que prenderé una veladora para usted y su esposo ante la imagen de San Antonio. Doña Carmela se emocionó: -¡Oh, padre! Muchas gracias anticipadas. Y ambos continuaron su camino.
Varios años más tarde se volvieron a encontrar. El sacerdote reconoció a la señora Castellanos y le preguntó: -Buenos días, mi querida señora ¿cómo se encuentra usted? -Muy bien, padre, respondió. El cura añadió: -¿Ya tienen hijos? -Oh, sí, padre -asintió- Tenemos tres pares de mellizos y cuatro criaturas más. En total, son 10 hijos.
-¡Bendito sea el Señor! -exclamó el cura y preguntó: -¿Y dónde se encuentra su esposo? La mujer replicó -No me lo va a creer, padre, pero reunió dinero suficiente para viajar a Roma, a ver si puede apagar la bendita veladora que usted encendió, siempre que encuentre a San Antonio.
Q- El tema del día en la clase es el miedo, el terror de los niños, por lo que la profesora pregunta: -Gustavito, ¿de quién tienes más miedo? El chico responde: -Del Viejo del Saco. -Pero, Gustavito -repone la maestra- el Viejo del Saco no existe… es una leyenda, no debes tenerle miedo.
Luego, le pregunta: a Olga: -¿De quién tienes miedo. La chica responde: -De la Llorona. La profesora le dice: -Olguita, la Llorona no existe tampoco, de manera que no debes tenerle miedo. En seguida le pregunta a Mynor: -¿De quién tienes miedo? -De la Mano Peluda -indica el niño.-La Mano Peluda tampoco existe?no hay por qué tenerle miedo.
Seguidamente, la profesora le plantea la misma pregunta a Willy, y el mocoso contesta: -Tengo miedo del Mala Men. La maestra inquiere: -¿Del Mala Men? Nunca oí hablar de ése ¿quién es? El niño explica: -Yo tampoco sé quién es, seño, pero me temo que es el ser más terrible que existe, porque mi mamá, todas las noches, al terminar sus oraciones suplica: «No nos dejes caer en la tentación y líbranos del Mala Men».