Dos eventos importantes (II)


El primero fue la reunión en el dí­a 24 del mes pasado de Universidades y Centros de Investigación Sociocultural, en coordinación con el Consejo Nacional de Investigación Sociocultural (Conais), que es parte del Ministerio de Cultura y Deportes, evento del cual me ocupé en el artí­culo publicado el 5 del presente mes en La Hora, Tribuna no Mostrador.

Alfonso Bauer

En esta oportunidad trataré del otro importante evento: la Mesa Redonda en conmemoración del Dí­a Internacional del Trabajo -más bien de los trabajadores- organizado por la Asociación de Jubilados de la Universidad de San Carlos (Ajusac), de la cual su representación está constituida, mayoritariamente por compañeras universitarias.

De parte de la Ajusac desempeñó el cargo de moderadora, la académica Paulina Pineda y participaron en la Mesa Redonda, primero el Lic. Ricardo Rosales Román, quien abordó los siguientes temas: El Dí­a Internacional del Trabajo, la Tutelaridad Laboral en Guatemala y la Supervivencia de los Trabajadores Jubilados. El expositor es un estudioso de las ciencias sociales y un ciudadano que ha dedicado su vida a la lucha por la reivindicación de la clase obrera, campesina y trabajadores en general e, incluso, por el cambio de la sociedad sometida por la explotación de los poderosos intereses de la oligarquí­a nacional y del capitalismo imperialista. Y, por supuesto, ajustándose a la realidad de los hechos, expuso cómo el movimiento sindical del paí­s se ha dividido y debilitado, así­ como está amenazado de muerte el principio de tutelaridad laboral, o sea de protección jurí­dica preferente al asalariado, respecto a su empleador o patrono, para compensarle jurí­dicamente su desventajosa situación en la relación laboral, frente al poder económico y social de este último, por el avariento e inhumano intento patronal de flexibilización del ordenamiento jurí­dico del Código del Trabajo y de la legislación laboral. Así­ como, en los últimos años los jubilados, incluso los de la Usac, han perdido derechos y beneficios, consecuencia directa del entronizamiento de los sectores empresariales en los organismos del Estado y de su polí­tica neo-liberal.

El segundo expositor fue quien esto escribe, Alfonso Bauer Paiz, a quien le correspondió tratar del tema: La Constitución Polí­tica, los Instrumentos Internacionales Suscritos por Guatemala en materia de Trabajo y Prestaciones Laborales.

Puse énfasis en recordar que fue consecuencia del proceso democrático popular y revolucionario de la década 1944-1954, que la normatividad laboral dejó de estar fundamentada en el vetusto e imperial derecho romano, que postulaba la absoluta igualdad de las partes concertantes de cualquier contrato, incluso de trabajo. E incluso insistí­ en el cambio, propio de la justicia social, ya comentado del principio de tutelaridad.

Respecto a los numerosos preceptos de la Sección Octava del Capí­tulo II del Tí­tulo II, Derechos Humanos, de la Constitución Polí­tica de la República, sobre Derecho del Trabajo, brevemente por la falta de tiempo, resalté la importancia de los siguientes, que establecen:

El régimen laboral ha de ser conforme a principios de justicia social (Art.-101).

Los derechos sociales mí­nimos de la legislación de trabajo y el que estipula la irrenunciabilidad de éstos para los trabajadores, los cuales pueden ser superados mediante la contratación individual o colectiva. (Arts. 102 y 106).

La tutelaridad de las leyes de trabajo (Art. 103).

El derecho de sindicalización (Art. 102, literal q).

Que el Estado está obligado a construir viviendas adecuadas y que llenen condiciones de salubridad para los trabajadores. (Art. 105).

La formación de los derechos y obligaciones de los Trabajadores del Estado. (Arts. Del 107 al 117).

Respecto a los Instrumentos Internacionales ratificados por Guatemala, informe que son 75 y que contemplan cuestiones relacionadas con: Horas de trabajo, descanso semanal, trabajo de menores en labores marí­timas, accidentes de trabajo, salarios mí­nimos, trabajos forzados, trabajo en actividades de comercio y oficinas, trabajo subterráneo de mujeres, trabajadores indí­genas, edad mí­nima en la industria y trabajo de menores, inspección del trabajo, libertad sindical, servicio del empleo, trabajo nocturno de mujeres, sobre cláusulas de trabajo, protección del salario, agencias retribuidas de colocación, trabajadores migrantes, incluso un Convenio con EUA sobre la reciprocidad en el libre ejercicio de actividades remuneradas, que entró en vigor a mediados del año pasado, sobre el Derecho de Sindicalización y de negociación colectiva, sobre Métodos para la fijación de salarios mí­nimos, igualdad de remuneración, vacaciones pagadas en la agricultura, protección de la maternidad, abolición de sanciones penales a trabajadores indí­genas, abolición del trabajo forzoso, trabajo marí­timo, en plantaciones, discriminación en empleo y ocupación, trabajo de pescadores, sobre polí­tica social, seguridad social, higiene, sobre organizaciones de trabajadores rurales, sobre consulta tripartita, medio ambiente del trabajo, contaminación del aire, ruido y vibraciones, personal de enfermerí­a, sobre trabajadores con responsabilidades familiares, sobre personal inválido, estadí­sticas de trabajo, servicios de salud en el trabajo, peores formas del trabajo infantil, y enmienda de la Constitución de la OIT.

Al terminar mi exposición tuve que decir: a pesar de la legislación de trabajo de Guatemala y de la abundancia de convenios internacionales, las autoridades del Ministerio de Trabajo y los Tribunales del Ramo, no hacen cumplir el inmenso cúmulo de derechos de los trabajadores.

El Lic. Mario Roberto Illescas Aguirre, viceministro de Trabajo y Previsión Social trató apropiadamente de La Justicia Social y los Acuerdos de Paz, aunque evadió evaluar si en la realidad se les ha dado cumplimiento.