Las campañas para dos elecciones regionales el 1 de marzo en España, en el País Vasco y Galicia (norte), comenzaron hoy mientras el país se encuentra en recesión y los conservadores del Partido Popular (PP) están en plena crisis por un doble caso de espionaje y corrupción.
Los socialistas podrían gobernar, pero en coalición, en el País Vasco y seguir con esta fórmula en Galicia (noroeste), según las últimas encuestas.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue el partido más votado en el País Vasco en las elecciones legislativas españolas de marzo de 2008, que mantuvieron a José Luis Rodríguez Zapatero en el ejecutivo.
Por eso, hace unos meses se veía probable que ganara las elecciones para elegir nuevo parlamento regional y de ahí nuevo gobierno, pero la crisis parece haber hecho mella.
El desempleo se duplicó en España en los últimos meses y ya se han superado los 3,3 millones de personas sin trabajo.
De todas maneras, los socialistas serían la segunda fuerza más votada en el País Vasco con 26 escaños frente a los 18 actuales, pero lejos de los 38 necesarios para la mayoría absoluta, según la última encuesta de intención de voto, del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de ayer.
Los observadores apuestan por un gobierno de coalición entre socialistas y nacionalistas, y el Partido Popular denuncia un «acuerdo oculto» entre ambos.
Por su parte, el Partido Nacionalista Vasco (PNV, centroderecha), que gobierna en coalición con dos partidos nacionalistas y está en el poder desde hace casi 30 años, obtendría entre 27 y 28 escaños, frente a los 22 actuales.
El PP, que es la tercera fuerza en el País Vasco, podría ganar entre 11 y 12 escaños frente a 15 actualmente.
El presidente del gobierno vasco, el nacionalista Juan José Ibarretxe, ha agitado el espectro de una «mayoría absoluta» no nacionalista, entre socialistas y conservadores del PP, para movilizar a sus votantes.
En el País Vasco, por primera vez, no se presentarán partidos independentistas cercanos a la organización armada vasca ETA, ya que la justicia española anuló las candidaturas de D3M y Askatasuna.
ETA puso recientemente en la mira la construcción de la vía del tren de alta velocidad en la región. En diciembre mató a un empresario que participaba en estas obras y esta semana atentó contra otra empresa de ese proyecto en Madrid.
En Galicia (noroeste), donde los socialistas han gobernado los últimos cuatro años en coalición con un partido nacionalista, aunque obtuvieron menos votos que el PP, pasarían de tener 25 a 27 escaños, según el CIS.
El PP obtendría entre 35 y 36 escaños frente a los 37 actuales, uno menos que los 38 necesarios para conseguir la mayoría absoluta en la región, donde los conservadores han gobernado durante 25 años.
El Partido Popular, que apostaba por ganar en Galicia, se encuentra inmerso en dos casos de espionaje y corrupción que estallaron en las últimas semanas y que salpican al gobierno de la región de Madrid y a varios responsables locales vinculados a empresarios.
El juez Baltasar Garzón imputó a 37 personas y tres empresarios están en la cárcel.
Voces dentro y fuera del PP observan cómo el partido, que hubiera podido aprovechar el daño provocado a los socialistas de Zapatero por la crisis, está dejando pasar una ocasión de oro.