¿Dónde están?


Durante la inauguración de una actividad de la Confederación Sindical Internacional, el presidente ílvaro Colom dijo: «en el gobierno no hay cuerpos paralelos». La conmoción al escuchar tales aseveraciones fue tremenda. Según declaraciones de prensa, Colom «ya hizo una revisión» y por lo tanto, en definitiva «no hay».

Lourdes ílvarez
usacconsultapopular@gmail.com

En Guatemala, cientos de informes de organizaciones nacionales e internacionales, aseguran que el incremento de ejecuciones con tiro de gracia, cuerpos con mensajes, desapariciones forzadas y torturas son claras evidencias de que sí­ existen tales cuerpos ilegales y aparatos clandestinos, que en algunos casos operan amparados bajo la sombra de las instituciones del Estado.

Por lo anterior, se acordó que debí­a impulsarse la instalación de la CICIG, que el propio presidente Colom, en tiempos de campaña aseguró: «apoyar completamente» y arremetió contra diputados que se oponí­an al objetivo fundamental «de combatir el crimen y la violencia, incrustada incluso en el mismo Estado».

Las contradicciones son obvias. Desde que el gobierno de Colom asumió han sido asesinadas 170 personas, y los patrones de muertes no varí­an, igualmente, las justificaciones oficiales, al indicar que «las riñas entre pandillas, crí­menes pasionales, nexos con el narcotráfico» son la constante.

No se trata de dar un paseo por las comisarí­as a las seis de la mañana, esperando encontrar «a los cuerpos paralelos» durmiendo en las literas o tomando su primera taza de café, ni mucho menos, confiar en la palabra de ministros, directores o asesores que aseguran «no tener nexos» con fuerzas oscuras, y que su papel «será desempeñado bajo los estatutos de credibilidad y responsabilidad de los más altos funcionarios habidos y por haber».

El gobierno a cargo de Colom apenas da sus primeros pasos, pero esos, han seguido el camino trazado por polí­ticas que están lejos de sacar al paí­s del abismo de sangre, corrupción, muerte y violaciones a los derechos fundamentales.

El velo de la socialdemocracia se levantó, la verdadera cara, o en este caso «caras», de las fuerzas que siguen y quieren seguir postergando el status quo, se conoció.

El Presidente sigue prometiendo cosas, es momento de recordarle que la campaña proselitista ya pasó. El peso de sus declaraciones y lamentablemente de sus acciones y las de su Gabinete, seguirá siendo cargado por cientos de personas, que hoy pueden conformarse con saber que no hay de qué preocuparse y seguir en ese cí­rculo… o apostarle a un cambio, que por cierto, puede iniciar con la organización. ¡Vámonos, patria, a caminar!