Don Jacobo el Solitario


Si hay un hombre que amó entrañablemente a Guatemala, fue el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, un lí­der nato, que tuvo destacada participación en las gestas revolucionarias del 44 y luego como Presidente, demostró su alto valor altruista por dar a los guatemaltecos un paí­s en desarrollo que se truncó por la agresión norteamericana.

Hugo Madrigal
madrigalyusuf@yahoo.com

Lo he titulado don Jacobo el Solitario y de eso nos vamos a referir hoy ya que en estas fechas del 2010, cuando ya se ha celebrado el 20 de Octubre de las gestas revolucionarias de 1944, vimos a excepción de la URNG-MAIZ que a Jacobo Arbenz se le mencionó muy poco o casi nada, y es lamentable porque fue un bastión principal de los que lucharon en esa fecha histórica, por dar a Guatemala un nuevo cambio en búsqueda de una mejor vida para un pueblo, que estaba sufriendo la dictadura de Jorge Ubico, un imitador de otro dictador como era Franco en España.

Jacobo Arbenz, tuvo que dejar la Presidencia por la mala actitud llevada a cabo por una alta traición de malos guatemaltecos con la colaboración de la intervención gringa, en el año de 1954, cuando tomó el poder Castillo Armas, quien implantó un régimen de terror ante los guatemaltecos, a los que etiquetaban con el señalamiento de comunistas y tantas vejaciones más como está escrito en la historia guatemalteca, y hechos que son narrados por personas que aún viven y cuentan situaciones tan funestas se dieron luego de la caí­da del Soldado del Pueblo como se le llama a tan ilustre Presidente de Guatemala.

Arbenz a quien sus enemigos lo llamaban Jacobo el Rojo, ha sido el único Presidente guatemalteco visionario, que trató de que esta tierra morena, tuviera un mejor desarrollo en su socioeconomí­a, una mejor calidad de infraestructura para evitar la vulnerabilidad con que se viví­a en el campo, un mejor salario para el campesino y muchas cosas positivas que se vení­an encaminando para el mejor desarrollo del paí­s. Lamentablemente, esos proyectos del gobierno revolucionario, se truncaron y sólo nos quedó a los guatemaltecos el sueño de poder vivir en un paí­s libre donde todos los guatemaltecos hubiéramos podido vivir como es, con paz y libertad.

Don Jacobo, vivió solitario luego de su ida del paí­s, en muchos lugares donde residió se le mira no muy bien y otros paí­ses le negaron la visa para vivir. Fue una vida en solitario donde los gringos no le perdonaban que en esos tiempos de la guerra frí­a existiera un hombre que luchara por quitar las cadenas a un paí­s pequeño, pero grande en esperanza. Su vida fuera de Guatemala fue muy llena de vicisitudes tal como lo dicen sus amigos cercanos que al final fueron pocos los que acompañaron, quizá solo uno, José Manuel Fortuny. Al presidente Arbenz la CIA no lo dejó tener tregua en ningún lugar donde vivió, siempre encontraba una que otra forma para que el lugar que visitaba le interpusiera problemas, por supuesto que apoyados por la CIA.

Tuvimos la oportunidad de conocer a doña Marí­a (q.e.p.d.) su esposa en Costa Rica, ella cuando se dirigí­a a él le decí­a el Coronel con mucho respeto y fue allí­ donde conocimos más de todas las injusticias que sufrió Arbenz y su familia en el extranjero. Al final se radicaron en Costa Rica, pero don Jacobo, falleció en México siendo con la única persona que se comunicó antes de su muerte, con su fiel amigo José Manuel Fortuny.

Nació hacer este Fiat porque creo que los guatemaltecos, la gran mayorí­a por falta de educación, no conocen la gran labor de este gran hombre, que amó a su patria entrañablemente y que los que conocemos la historia, no debemos de olvidar mucho menos en las celebraciones del 20 de Octubre a Jacobo Arbenz Guzmán.