La Documenta, una de las mayores exposiciones de arte contemporáneo del mundo que abre sus puertas este sábado por 100 días en Kassel (centro), se muestra provocante, bella y política, causando un choque estético destinado a hacer reflexionar sobre uno mismo.
«Espero que la Documenta nos dé los medios para ofrecer otras opciones a la evolución de la humanidad», declaró ayer el comisario de la exhibición, el alemán Roger Buergel, de 44 años.
«Es difícil», admitió. «La Documenta puede ser un paso para alentar a la gente, al gran público, a aceptar la fuerza y la inteligencia en ellos».
Hasta el 23 de septiembre serán exhibidas más de 500 obras de 113 artistas desconocidos por estas latitudes –entre ellos la chilena Lotty Rosenfeld– sobre 17.000 metros cuadrados de espacios en toda la ciudad.
Además de los tres lugares de exposición tradicionales, el Friedericianum, la Documenta-Halle y la Neue Galerie, Buergel hizo construir por el estudio francés de arquitectos Lacaton