Disuelven el Parlamento


El presidente serbio, Boris Tadic, disolvió hoy el Parlamento y convocó elecciones legislativas para el 11 de mayo debido a la grave crisis en la que se encuentra sumido el gobierno por la independencia de Kosovo y el proceso de acercamiento a la Unión Europea (UE).


De acuerdo con la Constitución, «he decidido disolver el Parlamento» y «convocar elecciones legislativas para el 11 de mayo», notificó el presidente en un comunicado.

Tadic optó por esta salida después de que el primer ministro nacionalista, Vojislav Kostunica, rompiese el sábado su alianza con su Partido Democrático (DS) como consecuencia de profundas discrepancias sobre el acercamiento a la UE tras la proclamación de la independencia de Kosovo el 17 de febrero, reconocida por Estados Unidos y los principales paí­ses europeos.

Kostunica, que considera a la UE y Estados Unidos los principales instigadores de esta independencia, estima que Serbia no debe alcanzar acuerdo alguno con Bruselas si ésta persiste en su proyecto de enviar una misión a Kosovo para guiar su independencia, un plan que califica de «ilegal».

Tadic, por el contrario, aboga por un acercamiento acelerado a la UE, pese a estar en contra de la independencia de Kosovo, al igual que la inmensa mayorí­a de los polí­ticos serbios.

Así­ las cosas, las legislativas del 11 de mayo se perfilan como un referéndum a favor o en contra de una integración en la Europa de los 27.

«Las elecciones son una ví­a democrática que permitirá a los ciudadanos decir cómo debe evolucionar Serbia en los años venideros», recalcó Tadic en su nota.

Los serbios ya se pronunciaron sobre ello en las elecciones presidenciales de febrero pasado, en las que salió reelegido Boris Tadic, frente al ultranacionalista rusófilo Tomislav Nikolic.

La UE quiere que los proeuropeos se alcen con la victoria en la consulta de mayo.

«Esperamos que ganen las fuerzas europeas», declaró el ministro de Relaciones Exteriores esloveno, Dimitrij Rupel, durante una reciente reunión con sus homólogos europeos en Bruselas.

Hasta la celebración de las legislativas, Serbia atravesará un periodo de parálisis polí­tica, pues el gobierno se ocupará únicamente de los asuntos corrientes.

Por este motivo, no se deberí­an firmar pactos con Bruselas, ni siquiera el Acuerdo de Asociación y Estabilización, primer paso hacia una adhesión a la UE.

En el ámbito diplomático, Serbia, apoyada por Rusia, ha congelado sus relaciones con los paí­ses que reconocieron el nuevo estado kosovar y no escatima esfuerzos para dificultar la independencia de Kosovo.

Los serbios residentes en el norte de Kosovo incluso se niegan a acatar la autoridad de los nuevos responsables kosovoares, con lo que aumenta el temor de que todo ello desemboque en una fragmentación del territorio.

Hace años ya que el panorama polí­tico serbio se encuentra dividido entre proeuropeos y nacionalistas euroescépticos, una tendencia que se podrí­a confirmar en los comicios de mayo.