Tras las últimas pruebas libres de pretemporada en Barcelona, nadie duda ya de que las «cuatro grandes», Ferrari, McLaren, Mercedes y Red Bull, dominarán el campeonato de Fórmula 1 de 2010 que comienza el próximo domingo en Bahréin, en una lucha que promete ser dura y sin cuartel.
Teniendo en cuenta el dinero invertido y los resultados obtenidos la pasada temporada, no es extraño que estas cuatro escuderías se presenten como las favoritas de la edición 2010. Pero el dinero podría no serlo todo una vez que los monoplazas estén en la parrilla de salida.
Para calentar motores, Mercedes (ex Brawn GP), Red Bull, McLaren y Ferrari quisieron demostrar en los ensayos del mes de febrero en el circuito de Cataluña, en Montmeló, cerca de Barcelona, que están a la altura de las expectativas.
La escudería McLaren, que consiguió el mejor crono, fichó en 2010 al campeón mundial vigente, Jenson Button, ex piloto de Brawn GP, y cuenta con el dúo Button-Lewis Hamilton, el segundo campeón en 2008, para ganar.
Sobre el papel, esta pareja es la mejor del campeonato y su monoplaza parece estar también a punto.
«Ser tan constante y conducir a este ritmo no es fácil, estoy contento. Y no creo que estemos todavía al máximo nivel», dijo Button en Barcelona.
Unos buenos resultados que no asustan a Ferrari, que no sólo estuvo dispuesto a sacrificar la segunda parte del Mundial 2009 para preparar el de 2010, sino que también fichó al español Fernando Alonso, uno de los mejores pilotos actuales, que formará equipo con el brasileño Felipe Massa.
El asturiano, dos veces campeón del mundo, que llevaba mucho tiempo queriendo correr para Ferrari, parece estar viviendo el sueño de su vida. Su monoplaza F10 «es el mejor coche que he conducido en mi vida», dijo tras las pruebas.
En la escudería Mercedes hay menos optimismo, a pesar de que la marca alemana compró Brawn GP, la escudería que ganó en 2009, y fichó a la leyenda alemana Michael Schumacher (siete veces campeón mundial) y a su compatriota Nico Rosberg.
«En este momento no estamos exactamente en la posición que nos gustaría, es decir, la de ser lo bastante competitivos como para ganar carreras», dijo tras los ensayos. Aunque al día siguiente quiso matizar y aseguró que fue «un poco pesimista» y que «el rendimiento del Mercedes fue mejor de lo que pensaba».
Ante las dudas de «Schumi», la escudería tuvo que consolarse con Rosberg, que consiguió el mejor tiempo en su día.
El último en liza entre los grandes, Red Bull, también fue muy rápido en Barcelona y el presidente de la escudería ha fijado un objetivo claro para sus dos pilotos, Mark Webber y Sebastian Vettel: «luchar por el campeonato».
«Tenemos expectativas realistas que van progresando de año en año», asegura Dieter Mateschitz.
Por su parte, Vettel admite que «será una temporada muy larga, un combate duro».
«De momento hay cuatro escuderías con nivel parecido: Ferrari, un poco por delante, Mercedes, McLaren y luego nosotros. En total ocho pilotos, que son muchos, teniendo en cuenta que sólo puede ganar uno», añade.
El resto de escuderías tendrán que repartirse el poco espacio que quede.
Sauber, Williams, Force India y Renault intentarán luchar para ganar algunos puntos, mientras que las nuevas formaciones, empezando por Lotus y Virgin, sólo podrán aspirar al papel de figurantes.
Esperado como un «salvador», el bicampeón mundial (2005, 2006) Fernando Alonso espera recuperar su corona en su estreno con Ferrari, que vivió un 2009 para olvidar y que desea que todo cambie en la nueva temporada, que se inicia este fin de semana en Bahréin.
El piloto asturiano no ha ocultado en ningún momento su alegría por su compromiso con la «Scuderia», anunciado en muchísimas ocasiones y retrasado hasta este 2010.
«Conducir un Ferrari era mi sueño desde niño», comentó el ex piloto de McLaren y Renault, que se siente en «familia» en la formación italiana.
Alonso fue más allá y, sin haber debutado aún oficialmente con su nuevo monoplaza, dijo estar seguro de que quiere terminar su carrera vestido de rojo. «Será al 100% mi último equipo», aseveró.
Su misión no será sencilla porque las expectativas son altas y porque los «tifosi» del motor aún tienen reciente la decepción de 2009 y la negativa del alemán Michael Schumacher a regresar a la competición con la escudería, apenas unos meses antes de anunciar su fichaje por Mercedes.
Ferrari eligió al español por su «carisma» y «liderazgo», dos cualidades que le faltaban a su predecesor finlandés Kimi Raikkonen, que era «más pragmático», según Stefano Domenicali, el director del equipo.
Incluso sus adversarios están de acuerdo con estas diferencias abismales de carácter. «Es un piloto perfecto para Ferrari. Es exactamente lo que necesitaban. Es apasionado y es bueno para el deporte tener a Fernando en uno de los coches rojos», comentó el australiano de Red Bull Mark Webber.
Si el F60 del pasado Mundial no cumplió con lo esperado, el nuevo coche para 2010 parece mucho más desarrollado y cuenta con una ventaja: los ingenieros de Ferrari empezaron a trabajar en él desde hace meses, conscientes de que 2009 era ya una temporada perdida.
Alonso tendrá por lo tanto un coche muy rápido, que debería facilitar su integración y ayudarle a mejorar los resultados de Raikkonen (5 podios y 1 victoria en 2009), campeón mundial en 2007 y actualmente reconvertido en piloto de rallies.
En el circuito de Montmeló (Barcelona), donde se disputaron a finales de febrero los últimos ensayos de pretemporada, el español pareció dejar claro que está temporada sí que está en condiciones de pelear por la victoria, no como en sus dos últimos años en Renault.
El nuevo F10 es «el mejor coche que he conducido», dijo. «No hay que interpretar eso como que es el mejor coche de la parrilla de salida, pero sí es el mejor que tuve nunca», insistió.
Alonso ya no es un joven prometedor ni el heredero de «Schumi», algo que tiene que volver a reconquistar tras un año convulso en McLaren (2007) y dos actuaciones modestas (2008 y 2009) con Renault, que contaba con un coche alejado del nivel de sus principales competidores.
«No sé si tengo un coche para ganar. Lo que está claro es que hemos hecho un buen trabajo, que el coche ha funcionado bien en la pretemporada y que he tenido suerte con los días de pruebas (en lo referente a la meteorología)», explicó.
De ahí a designar a Ferrari como el gran favorito a la temporada sólo parece haber un paso y este año los italianos presentan una dupla temible, con el brasileño Felipe Massa, recuperado de su grave accidente de julio en Hungría, también con el sueño de ganar el Mundial.
«Hay demasiado entusiasmo. Necesitamos mantener los pies en el suelo», avisó el máximo dirigente de Ferrari y Fiat, Luca Di Montezemolo, intentando escapar de cualquier exceso de euforia.