Disminuyen las remesas


El í­ndice de desempleo en Estados Unidos a finales de enero llegó a 7.6 % y los indicadores del Banco de Guatemala reflejaron una reducción en el enví­o de remesas del 7.8 % con respecto a enero del año anterior, lo cual nos demuestra que hay una muy estrecha relación entre el comportamiento del empleo allá con la capacidad de nuestros compatriotas de enviar dinero a sus familias aquí­.


Las estimaciones más pesimistas en Estados Unidos se basan en considerar que la tasa de desempleo puede llegar, en el peor momento de la crisis, a situarse entre 10 y 12%, lo que significarí­a que para el caso de Guatemala tenemos que prepararnos para una reducción de alrededor del 15% de las divisas enviadas, aunque no puede descartarse que la misma crisis aquí­ hará que más guatemaltecos se corran el riesgo de ir a buscar trabajo en el Norte, aprovechando que muchos empleadores allá harán recortes buscando mano de obra más barata y esa la proporcionan los trabajadores ilegales que siempre tienen su nicho dentro del mercado de trabajo porque ofrecen sus servicios por menor salario.

Si las remesas para el año pasado fueron, según la estimación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), por un monto de 4 mil cuatrocientos millones de dólares, es decir 35 mil millones de quetzales, tendrí­amos que prepararnos para una reducción del ingreso que podrí­a descender en unos 5 mil millones de confirmarse la predicción de que pudieran verse afectadas en hasta por un 15%. Obviamente 30 mil millones es aun mucho dinero y eso permitirá a nuestra pobre economí­a pasar el chaparrón porque mantendrá ciertos niveles de consumo. Pero lo que preocupa es que los recipiendarios de esos 5 mil millones, gente que gracias al trabajo de sus familiares en Estados Unidos habí­a abandonado la condición de pobreza, volverán a sufrirla como resultado de la pérdida de poder adquisitivo al dejar de recibir o recibir menos en los enví­os mensuales.

Lo que más llama la atención es que exista esa relación tan estrecha entre el í­ndice de desempleo en la formalidad de Estados Unidos con la reducción de remesas que provienen sobre todo de la informalidad. En otras palabras, la crisis está afectando de igual manera a los trabajadores legales que a los ilegales y por lo tanto nuestras autoridades harán bien en seguir detenidamente los indicadores que ofrece Washington para ir tomando medidas y para prevenir las consecuencias que, al menos en el ingreso por remesas, tendrá la crisis norteamericana.