El Presidente quiso parecer, al inicio de la entrevista, preso de la serenidad. Pero apenas empezaban a pasar los primeros minutos cuando la inquietud ya le ganaba y se movió, ¿angustiado?, en el asiento de su silla presidencial. Sin duda los guatemaltecos estamos acostumbrados a los titubeos y las vacilaciones en las alocuciones de nuestro Presidente y, sin embargo, no pudimos dejar de notar que contestó con un titubeo diferente a las preguntas de la entrevistadora, y más de uno se percató que a medida que avanzaba, un sudor fino parecía cubrir su rostro, también notamos que en algunos momentos, pareció un tanto sofocado, sobre todo cuando la experimentada periodista, al final de una de las preguntas, le espetó con todo aplomó ¿porqué no renunciar temporalmente y dejar que el vicepresidente asuma la presidencia?… entonces fue como si aquella inundación de palabras le llenara los oídos, y también la nariz y la boca, y entonces fue que pareció hacer el máximo esfuerzo para que su rostro no detonara la angustia del que sabe que se está ahogando.
Yo veía y escuchaba atenta el canal que pasaba la entrevista, y con todo y el carácter profesional de la entrevistadora, me pareció que la pregunta era más bien una especie de sentencia, y que lo que hacía al formularla era obligar al presidente a escuchar a la fuerza, frente a los ojos del mundo, lo que no quería escuchar pero que resultaba ser exactamente lo que debió ocurrir…
Algunas respuestas eran un desfile de medias verdades, porque ¿Será que la manipulación en las manifestaciones existe sólo en el caso de los familiares y amigos del Lic. Rosenberg? ¿Es que acaso las manifestaciones de los sectores que apoyan la gestión del gobernante están libres de manipulación? ¿Es que también el apoyo que le manifestaron los alcaldes del país es absolutamente espontáneo? ¿Es que hay algún tipo de credibilidad en las instituciones encargadas de la investigación del caso?
Seguía atenta a la entrevista, miraba el rostro contrito del Presidente cuando ésta ya finalizaba, y me parecía que más angustiado y contrito debería sentirse si se percatara que durante el año y meses que lleva al frente del gobierno no ha hecho sino despreciar absolutamente la magnánima oportunidad que le brindaron los ciudadanos al elegirlo.
La entrevista terminó, y sin duda el Presidente sintió alivio que de llegara a su fin…
Ahora muchos esperan que suceda lo improbable, casi como esperar un milagro: que se esclarezcan los hechos que terminaron con la vida del Lic. Rosenberg y que tienen a nuestro país bajo la mirada del mundo, y si llegara a suceder otro milagro, que se deduzcan responsabilidades, también, sin duda, los guatemaltecos sentiremos alivio, un enorme alivio, de que suceda, por una vez, por fin.  Â