La Universidad del Istmo ha hecho circular invitaciones para la lección inaugural del ciclo académico 2009 que será dictada por la doctora Natalia López Moratalla, científica del Opus Dei que es catedrática de Bioquímica y presidenta de la Asociación Española de Bioética y í‰tica Médica. La lección versará sobre la pregunta: ¿Es persona el embrión humano?
ocmarroq@lahora.com.gt
Al respecto de ese tema hemos mantenido durante los últimos años buenas discusiones con mi suegro, el doctor Carlos Pérez Avendaño, quien ha sido el promotor y patrocinador de la Asociación Guatemalteca de Bioética y quien ha realizado una serie de trabajos sobre la materia, al punto de que se resiste a que llamen embrión al producto de la concepción porque, según él, eso lo demerita precisamente en su calidad de ser humano.
Tratándose esa lección inaugural de lo que dicen es un acercamiento desde la ciencia al tema de si el embrión humano es persona, hay cuestiones puntuales que debieran abordarse para esclarecer, científicamente, el asunto. Porque me parece que uno de los problemas de esas entidades de bioética que tienen fundamento en dogmas religiosos y cuestiones de fe es que se apartan mucho de la ciencia cuando la misma no les sirve para probar sus convicciones basadas en la religión. Por ello es que muchas veces los documentos «científicos» de tales agrupaciones son más bien una clase de religión y no una exposición científica.
Yo le he comentado varias veces a mi suegro que estoy convencido de que el embrión es, desde el punto de vista de sus células, distinto radicalmente al feto, no digamos al niño recién nacido. Y se lo argumento con el hecho científicamente probado de que un embrión puede ser congelado mediante procedimientos muy sofisticados pero que se aplican en muchísimos lugares, y años después descongelarlos para implantarlos en una madre con resultados exitosos. Si los científicos congelaran a un feto, no digamos a un recién nacido, seguramente no lo podrían hacer vivir al descongelarlo años más tarde.
Que conste que nunca he estado a favor del aborto, pero sí creo que la investigación científica con células embrionarias es algo que puede producirle enormes beneficios a la humanidad. Actualmente hay en el mundo miles de embriones congelados, producto en la mayoría de casos de los trabajos para facilitar la concepción a personas que tienen dificultades en el plano de la fertilidad, y estando allí como un subproducto de la fertilidad asistida, que considero una bendición para familias que no pueden tener hijos, tendrían que ser eliminados pasado el tiempo si no se utilizan para procurar avances científicos en la cura de enfermedades mortales como el cáncer o la diabetes, no digamos otros males de grave impacto como la pérdida de la memoria.
Creo que las sociedades científicas de investigación en el tema de la bioética tendrían que procurar debates sobre temas como esa diferencia celular o molecular entre el embrión y el producto de la concepción en sucesivas etapas, porque ello permitiría esclarecer en mejor forma su identidad como persona. Pero lamentablemente ha sido la tendencia más conservadora de la Iglesia, el Opus Dei, la que se adueñó del tema y muchas de esas asociaciones son grupos de militantes religiosos que no procuran verdaderos acercamientos desde la ciencia al debate sobre las calidades del embrión humano.