Diputados tránsfugas y legislador desencantado


Eduardo-Villatoro-2013

Hace muchos años, cuando me iniciaba en la actividad periodística, aconteció la quiebra de un banco cuyo nombre no recuerdo, pero guardo en la memoria un incidente que sucedió en la Redacción del diario al que le trabajaba.

En esa oportunidad ocurrió algo extraordinario: por orden de un juez competente e íntegro, agentes policiales capturaron a personeros de una institución bancaria, aunque no fueron conducidos a un centro carcelario y ni siquiera engrilletados.

Eduardo  Villatoro


Uno de los reporteros gráficos del periódico captó varias escenas de la aprehensión de los banqueros, muchas de frente, en las que aparecían sus rostros. El Jefe de Redacción optó por identificarlos con sus  nombres incompletos y en publicar en páginas interiores la fotografía en la que a los sindicados se les apreciaba de espaldas y alejados de la cámara, cuando subían las gradas del edificio donde se encontraba el juzgado en cuestión.
 
Intrigado por esa deferencia, porque a simples rateros o a sospechosos de otros delitos siempre que se les conducía esposados a los tribunales o una comisaría, además de mencionar sus nombres de pila y apellidos, en el diario aparecían sus semblantes, hasta en primera plana, le pregunté al jefe de Redacción cuál era la diferencia entre unos y otros.
 
Mi superior se limitó a murmurar que los propietarios del medio habían recibido llamadas telefónicas “solicitándoles” discreción en la publicación de la noticia, y mejor si no se diera a conocer la información, lo que no era posible porque la transa de los banqueros había trascendido gracias a la independencia que ejercían los radioperiódicos.
 
Los accionistas nunca fueron a dar con sus huesos a la cárcel y menos aún que hayan sido condenados por los delitos que alegaban los ingenuos abogados de los estafados.
 
Este asunto lo recordé al leer en los diarios matutinos que un diputado postulado por el Partido Patriota y miembro de ilustre familia, renunció a la bancada de ese colectivo y se trasladó al bloque de parlamentarios de la agrupación Creo. Se trata de Emmanuel Seidner, economista por la universidad Francisco Marroquín.
 
Su dimisión del PP y posterior incorporación al otro partido no me hubiera extrañado de no ser que en ninguna línea de las notas informativas se le califica de “tránsfuga”, como sí se ha adjetivado, y con severos señalamientos, a decenas de congresistas que han abandonado las filas de una bancada para emigrar a otro bloque legislativo.
 
Lo contrario ha ocurrido con esta “Figura importante”, según se le menciona en un recuadro periodístico, porque se destaca que su nueva agrupación política le ha encargado elaborar el plan de gobierno, tarea que también realizó para el PP en la anterior campaña electoral.

Señalan las informaciones que en tanto dirigentes del partido oficialista minimizan “la salida” del brillante parlamentario, otros afirman “en voz baja que estaba desencantado porque no le cumplieron las promesas hechas”.  En pocas palabras, no es un vulgar tránsfuga sino un idealista decepcionado y engañado.
 
Hay una abismal diferencia que no obedece a discriminación mediática y política alguna ¿O sí?    

(Un ujier le cuenta al reportero Romualdo Tishudo: Hoy en la mañana, frente al Congreso, hubo una balacera en la que murieron dos personas y un diputado tránsfuga).