China organizó hoy un viaje a Lhasa para diplomáticos extranjeros dos semanas después de los disturbios en Tíbet, en un momento en que Europa se dispone a debatir si es oportuno boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Representantes de más de 15 embajadas -entre ellas las de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Italia, Rusia, Canadá y Brasil- figuran en el grupo de personas invitadas a este viaje de dos días, informó el ministerio chino de Relaciones Exteriores en un comunicado.
El objetivo del viaje es que «la comunidad diplomática tenga una comprensión objetiva de los violentos disturbios de Lhasa», subraya el texto.
Esta visita tiene lugar poco después de otro viaje similar organizado por las autoridades chinas para un grupo de periodistas extranjeros y destinado a mostrar la «verdad» de lo sucedido en Lhasa.
El gobierno chino acusa al Dalai Lama de haber organizado las revueltas, que oficialmente causaron 19 muertos, con el propósito de sabotear los Juegos Olímpicos.
Según los tibetanos en el exilio, la represión china de las protestas causó 140 muertos.
El Dalai Lama, que en repetidas ocasiones ha desmentido su implicación en los disturbios, llamó el viernes a los dirigentes chinos a entablar un «diálogo significativo» para resolver la crisis en Tíbet.
«Incluso en este momento, expreso mi voluntad de trabajar junto a las autoridades chinas en aras de la paz y la estabilidad», afirmó el Dalai Lama en un mensaje dirigido «a las hermanas y hermanos chinos» y difundido en Nueva Delhi, donde el dirigente religioso se encuentra esta semana.
Según fuentes diplomáticas, un solo representante de cada embajada participaba en el viaje a Tíbet.
El embajador de Eslovenia, cuyo país preside este semestre la Unión Europea, forma parte del grupo mientras que las otras embajadas de la UE enviaron a sus consejeros políticos, afirmó una fuente diplomática europea en Pekín.
En Washington, el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack recibió este gesto con agrado, al tiempo que reclamaba que los diplomáticos puedan visitar también las regiones vecinas, con importantes minorías tibetanas, adonde se propagaron las manifestaciones.
Esta visita diplomática coincide con una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la UE en Eslovenia, donde podrían analizar si es oportuno boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín.
A su llegada el viernes a Brdo pri Kranju, cerca de Liubliana, donde se celebra el encuentro, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, afirmó que ni la canciller alemana, Angela Merkel, ni él mismo tienen previsto asistir a la apertura de Pekín, aunque descartó que esta decisión estuviese vinculada con la situación en Tíbet.
Mientras tanto, en Lhasa, la situación seguía siendo tensa y, dos semanas después de las protestas, los monasterios budistas continuaban cerrados al público.