Los miembros del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala, incluyendo a embajadores de naciones amigas cooperantes de Europa y los representantes de las misiones de Estados Unidos, Corea y Taiwán, no dejarían de sorprenderse la mañana del pasado martes cuando leyeron la primera plana de Prensa Libre que anunció con expresivos titulares cuatro noticias que, para infortunio del Gobierno, retratan la precaria realidad de Guatemala, y que, a su vez, reflejan la reticencia internacional para regatear el apoyo a las víctimas del terremoto del miércoles 7 de este mes que, como es conocido, causó pérdida de decenas de vidas humanas y destrucción de viviendas en el occidente guatemalteco, especialmente en el abandonado departamento de San Marcos.
Ese día, el citado matutino rotuló llamativamente esta información: “El Estado no respeta (la) Ley de Compras”, con el ante titular “El 84 % de eventos evade norma” y el postitular “Adquisiciones directas no están sujetas” a esa normativa. A un lado publica otra noticia no menos pesimista:”Persisten dudas fiscales” porque “Expertos estiman que la SAT debe aclarar (la) tributación”, y la parte superior da a conocer escuetamente “Octubre violento”, en vista de que “Se reportó la muerte de 437 personas en hechos criminales, el mes último”, y luego anuncia “Respaldo diplomático”, toda vez que “El presidente Otto Pérez Molina y funcionarios informaron sobre la crítica situación tras fuerte sismo a embajadores y estos ofrecieron asistencia para la reconstrucción”, lo que supondría un suspiro de alivio a las aflicciones de los poquitos lectores solidarios con los damnificados.
Pero el tal “respaldo” no deja de ser más que ligera sobadita de lomo, a manera de consuelo a las víctimas de los sismos, porque las sumas “prometidas” son irrisorias en relación a la tragedia, especialmente a las presuntas labores de reconstrucción de la infraestructura dañada o colapsada, y al potencial económico de las naciones donantes, las que, por su parte, tampoco están nadando en la abundancia a causa de la crisis financiera y social de la Unión Europea.
Sin embargo, la misma UE “ofreció” un desembolso de Q2 millones, pero que no se concretará hasta que concluya la evaluación de los daños, mientras que el embajador norteamericano dijo que su país erogará 50 mil dólares; el gobierno de Taiwán colaborará con US $300 mil, y el de Corea con cien mil dólares. En total US $450 mil y Q2 millones “prometidos”, para apoyar al Gobierno de Guatemala en el auxilio a 1.289,746 afectados; más de 24 mil damnificados, otros 21 mil albergados y 10,200 viviendas con daños “leves, moderados y serios”, sin incluir edificios públicos, puentes y carreteras estropeadas.
Naturalmente que las naciones amigas no tienen obligación alguna de socorrer a los guatemaltecos; pero como estamos acostumbrados a que siempre nos tiendan la mano solidaria en casos de tragedias causadas por la naturaleza, se esperaba una apreciable contribución extranjera.
La mañas, opacidad y manipuleo en el manejo de los recursos del Estado, empero, han de haber sido tomadas en consideración por los diplomáticos, porque sus gobiernos no van querer que sus aportes vayan a parar a las manos de funcionarios corruptos, después de leer las noticias sobre la ausencia de transparencia en el manejo de los recursos estatales.
(El sismólogo Romualdo Tishudo cita al estadista y escritor sir Winston Churchill: -El diplomático es una persona que primero piensa dos veces lo que va a opinar y finalmente no dice nada).