Diplomacia y acción polí­tica


Hay que subirse a la ola y no dejarse llevar por ella, mucho menos dejarse arrastrar, hay que nadar con todas las fuerzas.

Lic. Carlos Escobedo

La diplomacia, que deriva del vocablo griego diploos, capacidad de doblar y desdoblar y que representa en su justa dimensión talento, habilidad y tacto, resulta siendo la punta de lanza de la negociación y de la polí­tica exterior.

La diplomacia es la acción justificada en la razón que se maneja en diferentes tiempos y de diferentes formas, es en sí­ misma la preservación de los equilibrios dentro del juego de poder.

Tradicionalmente se le ha conferido, según mi percepción, una connotación tergiversada o distinta a la diplomacia, con cierta frecuencia se le asocia al ceremonial (costumbre) o al protocolo (norma). La diplomacia es una ciencia, estas dos últimas son técnicas que se emplean dentro de la ciencia.

Por su dinamismo, por su interpretación y por su aplicación, la diplomacia se ve permanentemente moldeada por los cambios dentro del sistema polí­tico (nacional o internacional). Un buen polí­tico es un buen negociador, un buen negociador es un excelente diplomático.

Maquiavelo y otros autores han definido esa sagacidad y la han interpretado de diferentes maneras, no obstante, considero que una de las premisas que sostienen una diplomacia efectiva es ante todo la certidumbre y la veracidad, no se puede ser buen diplomático sino se es objetivo y preciso.

Si me permiten ilustraré, a manera de ejemplo, como funciona la diplomacia dentro del juego de poder, llevado al plano internacional.

El sistema internacional, como he reiterado en diversas oportunidades, tiende por naturaleza a ser anárquico, una especie de autopista de alta velocidad, un núcleo en constante dispersión, el combustible, el liquido que lubrica la intensidad de la circulación dentro de la autopista es la diplomacia, los vehí­culos, representarí­an a los sujetos del derecho y las regulaciones dentro del sistema las otorga el Derecho Internacional. Ahora bien, el rumbo que cada Sujeto le imprima, de acuerdo a sus propios intereses (polí­tica exterior o polí­tica internacional, que no son sinónimos) es la que genera la dinámica dentro del sistema, de allí­ la capacidad de la diplomacia para adaptarse a las diversas agendas que emanan dentro de la autopista.

Si analizamos en el contexto de la realidad mundial, la diplomacia dí­a a dí­a tiene que afrontar retos de diversa í­ndole: guerras, desastres naturales, rompimiento institucional, hambrunas, confrontaciones étnicas, nuclearización, etc., etc.

De la disuasión, a la contención, de la contención, a la persuasión, de la persuasión a la prevención y viceversa, de diferentes formas y de distintos colores en diferentes contextos.

He querido referirme al tema de la diplomacia y la acción polí­tica, para resaltar la importancia de un tema que por desconocimiento o por dejadez se analiza superfluamente, pero que en realidad representa la esencia de la prevención, establecimiento y consolidación de la paz y del equilibrio mundial.

En otra entrega habré de referirme al concepto de seguridad estratégica y equilibrio polí­tico que son temas importantes para entender de mejor forma la problemática y realizar análisis polí­ticos.

*Politólogo con estudios de Economí­a Internacional, Relaciones Internacionales y Derecho Internacional