Durante el pasado periodo de gobierno, encabezado por Álvaro Colom, se registraron 179 agresiones contra la prensa y ocho periodistas fueron asesinados, según el informe Estado de situación de la Libertad de Expresión en Guatemala 2008-2011, recuento de daños, elaborado por el Observatorio de los Periodistas, de la Agencia Cerigua y presentado ayer.
De acuerdo con un comunicado de prensa del Observatorio, sólo en el 2011 se registraron 33 violaciones a la libertad de expresión, entre las que se destaca el asesinato de un periodista departamental, agresiones físicas y materiales, acoso judicial, amenazas, intimidaciones y presión, así como una detención arbitraria.
La Unidad de Delitos contra Periodistas, del Ministerio Público (MP), recibió 26 denuncias, en tanto que la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) 7; la mayoría ocurridas en el contexto de las elecciones generales, realizadas en septiembre y noviembre, del año pasado.
En el citado período hubo un aumento de los ataques contra los periodistas y los comunicadores sociales, en comparación con el 2010, cuando el Observatorio de los Periodistas documentó 19 hechos.
Entre los casos más graves registrados en el 2011 se encuentra el asesinado del periodista Yensi Ordóñez, en Nueva Concepción, Escuintla; las amenazas de muerte contra un periodista de Quetzaltenango, corresponsal del canal Guatevisión; y la detención de un presentador de televisión en Chiquimula por la fuerzas de seguridad, su encarcelamiento y posterior liberación por falta de pruebas.
El 27 por ciento de las agresiones documentadas en el informe Estado de Situación de la Libertad de Expresión, corresponden a integrantes de los partidos políticos en Guatemala, mientras que el 31 por ciento fueron las autoridades las presuntas responsables.
El Observatorio de los Periodistas de la Agencia Cerigua sostuvo que existe la posibilidad de la censura y de la autocensura como práctica generalizada, entre los periodistas, especialmente en el área rural, como estrategia para resguardar su integridad física; sólo hubo un caso donde se identificó al crimen organizado como el responsable, aunque podría haber más casos no denunciados.
La ausencia de denuncias por parte de los periodistas y comunicadores sociales sobre las intimidaciones del crimen organizado hace más difícil saber a qué nivel esos poderes paralelos imponen la censura; durante el periodo de gobierno de Álvaro Colom se documentaron 4 hechos de ese tipo.
El ejercicio periodístico en Guatemala se desarrolla en un ambiente de aparente calma, sin embargo los ataques contra la prensa y los medios de comunicación persisten, sin que haya suficientes esfuerzos de la autoridades para poner fin a la impunidad en ese tipo de casos.
La Agencia Cerigua recomendó a los periodistas asumir con ética y responsabilidad su función, así como adoptar protocolos y medidas de seguridad para resguardar la vida y la integridad física, denunciar las violaciones a la libertad de expresión y exigir al Estado garantías para el libere ejercicio de la profesión.