Difí­cil elección


Otros sectores de la población se han opuesto a la reforma. En la gráfica una de estas protestas.

Los venezolanos decidirán el domingo si otorgan nuevos poderes al presidente Hugo Chávez y emprenden el rumbo del socialismo, mediante un referendo sobre la reforma constitucional, en un desafí­o inédito para el mandatario, que por primera vez no encara con favoritismo una elección.


Mientras que en Latinoamérica y en otras latitudes muchos lo ven como un generoso y carismático lí­der, sobre todo entre quienes detestan al gobierno de George W. Bush en Estados Unidos, otros lo consideran como un peligroso megalómano que utiliza la riqueza petrolera de su paí­s como un arma polí­tica, y no sabe cuando dejar de hablar.

Chávez, un enjundioso lí­der polí­tico que plantea implantar el socialismo petrolero en Venezuela, denuncia que sus adversarios planean una campaña de desestabilización para el domingo.

«Tenemos suficientes pruebas de que nuestros adversarios planean desconocer el triunfo del pueblo el próximo domingo como siempre lo han hecho», dijo Chávez en un discurso la noche del miércoles.

«Ellos nunca han reconocido nuestro triunfo», dijo, sin mencionar que en diciembre pasado el candidato opositor Manuel Rosales admitió su derrota la misma noche de las elecciones.

«Nos van a poder ganar el domingo ni nos van a poder desestabilizar», dijo Chávez.

Chávez llega al final de un año en el que obtuvo plenos poderes para legislar por decreto, que le permitieron nacionalizaciones en la industria petrolera, telefónica y de electricidad.

Pero el mandatario quiso ir más lejos, dijo que la Constitución de 1999 que él mismo promovió contení­a elementos del antiguo régimen y se lanzó a promover una profunda reforma que sus detractores consideran «inconstitucional» porque un cambio de esa dimensión demanda una Asamblea Constituyente.

El ex ministro de Defensa venezolano, general (r) Raúl Baduel, que se opone a la reforma constitucional de Chávez, dijo que ésta implica un «cambio profundo de posición» respecto al movimiento bolivariano que iniciaron juntos en el Ejército en 1983.

«Ese sueño, ese anhelo que nos forjamos, está en esta Constitución», dijo esgrimiendo el librito azul de la Carta Magna de 1999, en una entrevista con la AFP.

«Cuando vemos ahora que se plantea un modelo diferentí­simo de paí­s, un cambio drástico en el rumbo, que da al traste con este texto constitucional, se está materializando un cambio profundo de posición», añadió el general, que dejó el ministerio de Defensa en julio pasado.

Pero por primera vez en casi nueve años en el poder, el proyecto de Chávez no arranca como favorito en las encuestas, que hablan de la posibilidad de resultados muy parejos.

De acuerdo con un sondeo realizado entre el 20 y 24 de noviembre por la empresa Hinterlaces, que trabaja para la banca privada, de las personas que definitivamente han decidido acudir al referéndum, 45 votarí­a por el Sí­ y 46% por el No.

Pero un sondeo de opinión de Datanálisis, una de las consultoras más certeras en las elecciones de 2006, indica que los venezolanos que dicen que el 2 de diciembre votarán «No» a la propuesta de Chávez superan a los que dicen que votarán «Sí­.

El 44,6% de los encuestados respondieron que votarí­an «No», mientras que 30,8% votarí­an «Sí­», según el sondeo de Datanálisis, hecho entre los pasados 14 y 20 de noviembre.

Chávez rechaza que la reforma sea para «eternizarse en el poder». Un spot de televisión concentra la atención en su imagen: «Mientras yo esté en la presidencia tú tendrás más poder», apunta con su dedo.

«Si yo entrego el pincel, puede ser a la persona más querida, a lo mejor esa persona más querida empieza a echarle otros colores, porque tiene otra visión y empieza a alterar los contornos del cuadro (…) esa es la razón de fondo» de la reelección, dijo Chávez en agosto, utilizando como metáfora la obra de un pintor, tras llevar su propuesta al Congreso.

25 Constituciones

Venezuela, que este domingo lleva a referéndum una profunda reforma constitucional de corte socialista, ha tenido 25 Constituciones desde que fue proclamada como república en 1811.

La Constitución actual fue elaborada en 1999 por una Asamblea Constituyente, en medio del entusiasmo que suscitó la elección presidencial de Hugo Chávez, con la que se puso fin a 40 años de democracia representativa bipartidista siete años después de su intentona golpista del 4 de febrero de 1992.

Esa Constitución sustituyó a la de 1961, la de más larga existencia en la historia venezolana, pactada después de la caí­da de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-58).

La Constitución de 1999 fue reconocida por la extensión en las garantí­as a los derechos humanos, aunque introdujo un fuero especial para los altos mandos de la Fuerza Armada, similar al que se concede al presidente.

Esa carta magna sirvió para evitar que los jerarcas militares que participaron en el golpe de 2002 contra Chávez fuesen enjuiciados por el Tribunal Supremo de Justicia.

La reforma planteada esta vez incluye la reelección presidencial ilimitada, amplí­a los poderes del Ejecutivo, y sienta las bases para la construcción de un sistema socialista.

Tras la declaración de su independencia de la corona española en 1811, Venezuela tuvo dos Constituciones, y otra más al integrarse en la Gran Colombia.

Al separarse de la Gran Colombia, Venezuela redactó una nueva Constitución, la de 1830, que estuvo vigente hasta 1857, cuando se elaboró una nueva para permitir la reelección del presidente José Tadeo Monagas. Un año más tarde, en 1858, se redactó otra Carta Magna, para reemplazar la anterior.

Para el historiador venezolano Manuel Caballero, «todas las constituciones, con excepción de las de 1936, 1947 y 1961, tuvieron nombre y apellido, al ser convocadas o propuestas por el Ejecutivo para ampliar sus propios poderes».

Caballero señala como la gran excepción, la Constitución de 1936 «no buscaba ampliar, sino reducir los poderes presidenciales, y en especial la duración del mandato (de 7 a 5 años)» y la prohibición de reeleción al periodo inmediato.

Las otras constituciones se aprobaron en: 1864, 1874, 1881, 1893, 1901, 1904, 1909, 1914, 1922, 1926, 1928, 1929, 1931, 1936, 1945, 1947, 1953, 1961, y 1999.